La pintura fue durante mucho tiempo considerada como un adorno más de las mujeres de alta cuna. Como la música o el bordado, que las damas supieran dibujar o pintar, siempre piezas de pequeño formato, era un atributo admirado por la nobleza y la burguesía. Pocas, sin embargo, fueron consideradas en serio, escasas las admitidas en las academias de arte. Una de ellas, experta miniaturistas y autora de obras de pastel, consiguió incluso compaginar la vida familiar con la profesional. Su prematura muerte truncó una prometedora carrera. La dama del velo. Retrato de Giroust realizado por su marido Marie-Suzanne Giroust nació en París el 9 de marzo de 1734. Huérfana desde niña, su padre falleció en 1742 y su madre tres años después, fue criada por distintos parientes y nunca tuvo problemas económicos, pues recibió una buena herencia de su padre, que había sido joyero del rey. Marie-Suzanne empezó pronto a estudiar pintura de la mano de prestigiosos artistas como Maurice Quentin de La Tou...
Soy Sandra Ferrer Valero, escritora apasionada por la historia de las mujeres. Comparte conmigo el amor hacia un pasado en femenino