En el siglo XVII vivió una mujer que pintó y se ganó la vida con su arte hasta el punto de recibir el título de "mujeres emancipada". Se llamaba Josefa de Ayala Figueira, aunque pasó a la historia como Josefa de Óbidos. Había nacido en 1630 en Sevilla, donde su padre, Baltasar Gómez Figueira se había trasladado para seguir su carrera militar. Cuando Baltasar se casó con Catalina de Ayala Camacho, sus planes cambiaron y empezó a trabajar en el taller del pintor Francisco de Herrera el Viejo. Este ejerció de padrino en el bautizo de Josefa, una de los siete hijos de Baltasar y Catalina. Josefa aprendió de su padre y de Herrera, de quien fue pupila hasta los 14 años. A esa edad, la familia se había trasladado a la localidad portuguesa de Óbidos, donde Josefa sintió la llamada de la vida religiosa y decidió ingresar en el convento de Santa Ana de Coimbra. Allí rezó. Y pintó. Inspirada en místicas como Santa Teresa , empezó a pintar piezas religiosas. Su fama no tardó en atraves...