La caza de brujas fue uno de los ejemplos más claros del abuso de poder, la intransigencia, la cerrazón de mente y, sobre todo, misoginia, que imperó durante siglos en la Europa medieval y moderna. Durante siglos, miles y miles de mujeres perdieron su vida en la hoguera, ahogadas o ahorcadas. Una psicosis colectiva asoló durante demasiado tiempo todos los rincones del continente. Mujeres que se salían del camino marcado por la tradición y la ortodoxia religiosa, que acumulaban siglos de conocimiento, que tenían vidas que no encajaban con las normas establecidas fueron acusadas de brujería. Una simplificación mortal. Muchas de aquellas mujeres cayeron en el olvido, sus identidades desaparecieron tras el humo de las hogueras que calcinaron sus cuerpos. Otras permanecieron en la memoria popular llegando hasta nuestros días. Hoy hablamos de una serie de juicios que tuvieron lugar en las frías, lejanas y hermosamente inhóspitas tierras del norte de Noruega. Concretamente en Vardø...