A mediados del siglo XIX, cuando aún estaba mal visto que una mujer se dedicara profesionalmente alguna disciplina artística, una mujer causó furor con sus cuadros realistas de escenas costumbristas, religiosas o plasmando los secretos rincones de los harenes orientales. Su fama fue tal que fue reconocida en muchos países europeos y su obra adquirida por personalidades poderosas de su tiempo. Su nombre real era Sophie de Bouteiller y nació en París el 16 de junio de 1829. Hija de los condes de Bouteiller, sus padres eran también apasionados de la música. Desde pequeña recibió educación artística, música y pintura, en su rico hogar parisino. En 1849, decidida a perfeccionar su talento con lápices y pinceles, continuó estudiando con distintos maestros y tuvo la oportunidad de dibujar a partir de modelos en vivo. Convertida en Henriette Browne, pseudónimo que era en realidad el nombre de su abuela materna, presentó su primer trabajo en el Salón de París en 1853, el r...