En 1894, el crítico de arte Gustave Geffroy escribió en la revista La Vie artistique un artículo en el que mencionaba a las “tres damas del impresionismo”. Mary Cassatt, Berthe Morisot y Marie Bracquemond eran las tres pintoras que se habían hecho un hueco en el mundo artístico de París y se habían colado en las filas de los entonces revolucionarios pintores impresionistas. Con su talento con el pincel, demostraron que las mujeres podían crear grandes obras de arte y no sólo plantearse la pintura como un entretenimiento más con el que pasar las largas horas de ocio de las damas decimonónicas. Ellas demostraron que eran capaces de vivir de su genio artístico. Mary Cassatt (1844-1926) Inspirada en Edgar Degas, Mary Cassatt luchó contra su padre, sus profesores y las convenciones de su época para convertirse en una destacada pintora impresionista. Mary quería ser pintora profesional, algo que no estaba muy bien visto en la sociedad decimonónica. Pero ella se rebeló contra quienes p...