Durante demasiado tiempo, las personas nacidas con algún tipo de discapacidad provocaban la vergüenza y el rechazo de la sociedad e incluso de la propia familia. A principios del siglo XX, la eugenesia era una posibilidad que sobrevolaba los hogares de aquellos padres que, sino se deshacían de sus hijos, sí que decidían ocultarlos al mundo. Hasta que nació una princesa cuyos padres decidieron que su hija merecía el mismo respeto que el resto de sus hijos. Alejandrina Irene de Prusia nació el 7 de abril de 1915 en el palacio de Kronprinzen en Berlín, en el seno de la ilustre familia de los Hohenzollern. Era hija de Cecilia de Mecklemburgo-Schwerin y del príncipe heredero de Alemania y Prusia. Su abuela era la última emperatriz de Alemania, Augusta Victoria de Schleswig-Holstein y era tataranieta de la reina reina Victoria . Alejandrina tenía cuatro hermanos mayores y, tras ella nacería su única hermana, Cecilie. La familia no tardó en descubrir que la pequeña Adin...
Soy Sandra Ferrer Valero, escritora apasionada por la historia de las mujeres. Comparte conmigo el amor hacia un pasado en femenino