La zarzuela es uno de los géneros más conocidos de la escena lírica española. Con su estilo desenfadado y alegre, llenó los teatros de nuestro país y de otros rincones del planeta. Algunas de sus cantantes se convirtieron en diva ricas y famosas, una de ellas fue Eliza Zamacois, una de las mejores pagadas de su tiempo.
Elisa Petra Zamacois y Zabala nacía en Bilbao el 29 de abril de 1838. Era la primera hija de un profesor llamado Miguel Zamacois y su segunda esposa, Ruperta Zabala. Ambos viudos, Miguel ya había tenido diez hermanos con su primera esposa y Ruperta tres. Juntos tuvieron ocho hijos, por lo que Elisa creció en una familia muy numerosa.
Instalados en Madrid cuando era una niña. Elisa empezó a recibir clases de cantos de reputados profesores del Real Conversatorio de la capital hasta que se trasladó a Italia a perfeccionar sus dotes como cantante.
En 1857, a sus diecinueve años, debutó en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con El marqués de Caravaca, de Francisco Asenjo Barbieri. No tardó en despuntar como cantante de este género tan castizo en el que también encontró a su primer amor, Enrique Ferrer, un barítono con el que se casó y con quien compartió escenario en muchas ocasiones. Durante aquellos años actuó en varias ciudades de España y Lisboa y creó su propia compañía junto a lo más granado del mundo de la zarzuela.
Su fama la llevó a realizar varias giras por Hispanoamérica donde actuó en los principales escenarios de países como Cuba, México o Argentina. Elisa se había convertido en una de las más grandes divas de la zarzuela cobrando honorarios muy elevados para la época. Agotada de tanto trabajo y con una gran fortuna a sus espaldas, hizo un paró en su carrera durante una temporada hasta que regresó a los escenarios a mediados de los años ochenta.
Estafada por un agente de negocios, en 1893 se trasladó a vivir a Buenos Aires donde pasó los últimos años de su vida dedicados a la enseñanza. Allí falleció en noviembre de 1915.


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