El movimiento surrealista tuvo gran impulso en el París de principios de siglo. Allí se dieron cita muchos artistas de renombre. Pocas mujeres. Algunas, como Valentine Hugo, traspasó el ámbito de las musas y se convirtió en uno de los referentes femeninos del surrealismo.
Valentine Marie Augustine Gross nació el 16 de marzo de 1887 en la localidad francesa de Boulogne-sur-Mer. Su padre, Auguste Gross, era músico y amante del teatro, artes que transmitió a su hija quien, tras la muerte de Auguste, fue educada por su propia madre. Ya en la escuela demostró mucho interés por el dibujo y algunas de sus obras escolares fueron premiadas por su talento.
En 1907 fue admitida en la Escuela de Bellas Artes de París y empezó a exprimir la vida bohemia y artística de la Ciudad de las Luces. Cuando en 1909 acudió al Teatro del Châtelet y vio bailar a la compañía del bailarín Serguéi Diághilev quedó prendada de sus gestos y sus cuerpos que dibujó en muchas ocasiones. Ese mismo año exponía por primera vez en el Salón de París y en años posteriores participó en distintas exposiciones en las que mostró sus retratos de bailarines de la talla de Tamara Karsavina, Vaslav Nijinsky o Isadora Duncan. Valentine se ganó la vida con sus dibujos y con ilustraciones para revistas y libros ilustrados. También diseñó trajes para obras de teatro.
En 1917 conoció al pintor Jean Hugo, biznieto del escritor Víctor Hugo, con el que se casó dos años después sin recibir la aprobación de la familia del novio. Juntos compartieron su pasión por el arte y colaboraron en muchos encargos.
Mientras Valentine se fue acercando al movimiento surrealista, estableciendo amistad con figuras como Dalí, Max Ernst, Picasso o André Breton, su marido no aprobaba sus nuevas relaciones. La pareja se fue distanciando hasta que se divorciaron en 1932. Valentine se centró en su círculo surrealista llegando a tener una relación apasionada con Breton.
Miembro de la Oficina de Investigación Surrealista, la pintora expandió sus intereses creativos realizando objetos surrealistas. En 1933 fue una de las pocas mujeres que participaron en la exposición surrealista de la Galerie Pierre Colle y desde entonces participó en otras muestras del movimiento, destacando la realizada en 1936 en el MOMA de Nueva York. Valentine participó también en la editorial Editions Surrealistes en las que autores de este círculo se autopublicaban.
Durante los años cuarenta empezó a introducirse en el mundo de la radio que, tras el paréntesis de la Segunda Guerra Mundial, reemprendió en los años cincuenta y sesenta. Hasta el final de sus días siguió dibujando, aunque pasó los últimos meses recluida por problemas económicos y de salud. Falleció el día que cumplía 81 años.






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