Margaret Oakley fue una de esas mentes maravillosas que puso al servicio de la ciencia su pasión. Pionera en el ámbito de la bioinformática, su condición de mujer despertó ciertos recelos en algunos colegas. Madre de dos hijas, que fueron igualmente brillantes, no lo tuvo fácil cuando se reincorporó a la vida profesional. A pesar de las dificultades, no solo se posicionó como una de las mejores físicoquímicas de la historia, sino que luchó porque otras mujeres pudieran alcanzar sus sueños en el ámbito de la ciencia. Margaret Oakley Dayhoff nacía el 11 de marzo de 1925 en Filadelfia aunque con diez años, su familia se trasladó a vivir a Nueva York. Alumna ejemplar, tras graduarse en el instituto, obtuvo una beca para estudiar matemáticas en la Universidad de Nueva York en la que obtuvo el título magna cum laude . Poco después inició sus estudios de doctorado en química cuántica en la Universidad de Columbia. En sus investigaciones, Margaret hizo uso de la informática para pro...
La pintura fue durante mucho tiempo considerada como un adorno más de las mujeres de alta cuna. Como la música o el bordado, que las damas supieran dibujar o pintar, siempre piezas de pequeño formato, era un atributo admirado por la nobleza y la burguesía. Pocas, sin embargo, fueron consideradas en serio, escasas las admitidas en las academias de arte. Una de ellas, experta miniaturistas y autora de obras de pastel, consiguió incluso compaginar la vida familiar con la profesional. Su prematura muerte truncó una prometedora carrera. La dama del velo. Retrato de Giroust realizado por su marido Marie-Suzanne Giroust nació en París el 9 de marzo de 1734. Huérfana desde niña, su padre falleció en 1742 y su madre tres años después, fue criada por distintos parientes y nunca tuvo problemas económicos, pues recibió una buena herencia de su padre, que había sido joyero del rey. Marie-Suzanne empezó pronto a estudiar pintura de la mano de prestigiosos artistas como Maurice Quentin de La Tou...