Cada primero de mayo celebramos el día de la madre, momento para reivindicar el papel impagable de todas las mujeres del mundo que han dado la vida a millones de hijos e hijas. La historia nos ha dado ejemplos de mujeres de han sabido no solo compaginar su faceta maternal con sus pasiones intelectuales, sino que además, han transmitido a sus hijas unos valores que las convirtieron, igualmente, en mujeres brillantes. Aquí un pequeño muestrario de madres ilustres e hijas geniales.
Marie Curie y sus hijas Iréne e Eve
Una de las mujeres mas célebres de la historia en general y de la ciencia en particular, Marja Skłodowska, conocida mundialmente como Marie Curie, dedicó su vida a la investigación. Horas y horas en un laboratorio lleno de extraños artilugios con los que descubrió elementos químicos y la radioactividad. Entre pipetas y microscopios, Marie vivió inmersa en un mundo que la apasionaba y que compartió con el hombre que se convirtió en su marido. Con Pierre Curie vivió una historia de amor dentro y fuera del laboratorio que dio sus frutos, no solo en forma de varios Premios Nobel. La pareja tuvo dos hijas, a las que Marie cuidó haciendo grandes sacrificios, sobre todo tras la prematura muerte de Pierre. Irène, la mayor, siguió los pasos de sus padres en el mundo de la ciencia, mientras que Eve Curie dedicó su talento como escritora a perpetuar la memoria de su madre.
Emmeline Pankhurst y sus hijas Sylvia, Christabel y Adela
Cuando hablamos de sufragistas, el primer nombre que nos viene a la cabeza es el de la líder de las suffragettes Emmeline Pankhurst. Hija de la Inglaterra victoriana, Emmeline creció en una familia que defendía la libertad del individuo, algo muy poco común en aquel siglo XIX. Tanto sus padres como su marido compartieron con ella las ansias de justicia social. Pero ella llevó sus anhelos hasta un nivel más alto cuando decidió, a través de su organización, la Women's Social and Political Union, realizar actos violentos, boicots y altercados públicos que la llevaron a la cárcel en más de una ocasión. Sus tres hijas siguieron sus pasos, aunque una de ellas, Adele, llegó a distanciarse de Sylvia y Christabel cuando defendió la lucha pacífica.
Ada Lovelace y Anne Blunt
Conocida con el bonito apodo de "la encantado de número", Ada Lovelace se la considera la primera programadora informática de la historia. Su padre fue el archiconocido poeta Lord Byron, cuyo talento con la poesía su esposa intentó que no transmitiera a su hija. Fue Annabella Milbanke, madre de Ada, quien la acercó a las matemáticas y las ciencias en general. Y Ada demostró que su madre no se había equivocado. Casada con un conde con el que tuvo tres hijos, una de sus hijas, Anne Blunt fue una aventurera que se convertiría en la primera mujer en atravesar el desierto del Negeb.
Mary Wollstonecraft y Mary Shelley
Cuenta la tradición que Mary Shelley aprendió a leer resiguiendo las letras gravadas en la lápida de su madre. Nunca la conoció, pero sabía muy bien que no había sido una mujer cualquiera. Probablemente una de las feministas más importantes de la historia, Mary Wollstonecraft tuvo una vida azarosa que culminó con la publicación de uno de los libros clave para entender el feminismo ilustrado, Vindicación de los derechos de las mujeres. Cuando por fin encontró la estabilidad que tanto anhelaba y se casó con el filósofo William Godwin, pudo disfrutar muy poco de la felicidad conyugal. Fallecía pocos días después de dar a luz a su hija. Mary Shelley vivió siempre anhelando haber conocido a una madre como la suya. También tuvo una vida atormentada, y también escribió. Aunque una obra muy distinta a la de su madre. Su Frankenstein se convertiría en todo un referente de la novela de terror.




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