sábado, 12 de diciembre de 2015

Buscando el amor, Katherine Mansfield (1888-1923)

Tuvo una vida breve, pero intensa. Nació en una familia acomodada, pero nunca se adaptó a su rigidez, ni al desprecio de su propia madre por no haber sido un varón. Amante de hombres y también mujeres, Katherine Mansfield fue una mujer rebelde, creativa y en constante búsqueda del amor. Escritora modernista destacada, participó en el selecto grupo de Bloomsbury, donde lidió intelectualmente con otra grande de las letras universales, Virginia Woolf, y se relacionó con plumas de la talla de D.H. Lawrence. Una tuberculosis diagnosticada en 1917, terminaría con su vida y su talento seis años después.

Katherine Beauchamp nació el 14 de octubre de 1888 en Welligton, Nueva Zelanda, en el seno de una familia de clase media de orígenes coloniales. Su padre, Harold Beauchamp era banquero y su madre, Annie, descendía de condes. Katherine creció junto a sus dos hermanas mayores y otra hermana pequeña y el último de los vástagos, un ansiado niño. Agobiada por la estricta educación de su madre, Katherine disfrutaba de la compañía de sus hermanos y de su abuela. Con tan sólo diez años publicaba su primera historia en una publicación escolar del centro en el que estudiaba, el Wellington Girl's High School. 

Ya entonces, Katherine empezó a sentir que necesitaba volar lejos del hogar y pidió con insistencia a sus padres que la dejaran marchar a Londres a estudiar. Al final consiguió su cometido y se marchó junto a dos de sus hermanas a estudiar al Queen's College de Oxford donde además de continuar sus estudios, también participó en su periódico escolar. Fue en el Queen's College donde en 1903 conocería a Ida Baker, quien se convertiría en una compañera fiel y confidente para toda la vida y con quien mantendría una relación amorosa más allá de la simple amistad. 

En 1906, y tras terminar sus estudios y completar un viaje por Europa, Katherine regresó a Nueva Zelanda donde empezó a publicar historias breves de manera profesional. Convertida oficialmente en la escritora Katherine Mansfield, y convencida de que no podría volver a adaptarse a la vida con su familia, decidió regresar a Londres donde vivió de manera acomodada gracias a la pensión anual de cien libras que le asignó su padre. 

Así, en 1908 se encontraba de nuevo en Londres donde inició una vida bohemia y disipada. Además de mantener relaciones con otras mujeres, Katherine quedó embarazada de un amante llamado Garnet Trowell quien la abandonó poco después de conocer la noticia. Poco tiempo después se casaba con George Bowden, un profesor de canto. Su relación no sobrevivió ni tan siguiera unas horas. Su madre viajó a Europa para ayudar a su hija a esconder el embarazo y para ello se la llevó a Baviera. Tras un aborto natural, Katherine volvía a Londres mientras que su madre regresaba a Nueva Zelanda. No volverían a verse. La vida de Mansfield transcurrió entre la publicación de historias y artículos en distintos medios mientras se relacionaba tanto con mujeres como con hombres. Hasta que en 1911 conoció John Middleton Murry, un editor con quien se casaría en 1918.

A lo largo de aquella década de 1910, Katherine sufrió la muerte de su hermano, se separó en varias ocasiones de John y fue diagnosticada de una tuberculosis, mientras su talento como escritora no cejaba. Junto a ella, su fiel Ida Baker, con quien estableció una suerte de triángulo emocional en el que tanto ella como John se sumergían en las pasiones y los sentimientos de la escritora. 

Los últimos años de su vida los pasó buscando irremediablemente una cura para su enfermedad que terminaría con su vida el 9 de enero de 1923 cuando tenía a penas treinta y cuatro años de edad. 

John Murry recopiló todos los textos inéditos que Katherine tenía escritos hasta el momento y los fue publicando. Entre ellos, el propio diario de Katherine Mansfield y parte de su correspondencia privada.

2 comentarios:

  1. Sandra: cada vez que el tiempo me lo permite, entro a tu espacio seducida por saber más de alguna de las mujeres que admiro por una u otra razón. Gracias una vez más por tu permanente aporte.

    Abrazos desde Chile.

    ResponderEliminar
  2. Impresionante mujer. Valiente, mucho más teniendo en cuenta la época en la que vivió, intensa aunque brevemente, pero como quiso, como era, sin "caretas". Hoy en día, muchos deberían seguir su ejemplo, el atreverse, en cualquier sentido, en cualquier profesión, en la vida, a ser lo que uno es, pese a todo obstáculo, crítica, dificultad. Excelente escritora. Un placer conocer su historia.

    ResponderEliminar