lunes, 8 de junio de 2015

La reina díscola, Catalina Howard (1520?-1542)

A principios de los años cuarenta del siglo XVI, cuando Enrique VIII acababa de casarse con su cuarta esposa, éste se fijó en una de las damas de compañía de la poco agraciada Ana de Cleves. La muchacha, Catalina Howard, era prima de la desdichada Ana Bolena y sobrina del duque de Norfolk. Era una dama de gran belleza cuya corta edad, era cinco años más pequeña que la princesa María, no importó al monarca inglés quien se divorció de Ana para casarse con Catalina. Pero esta no se adaptó a la vida en la corte junto a un rey mayor, obeso y en absoluto atractivo. Sus amoríos la llevarían al cadalso. 

Catalina Howard nació en una fecha indeterminada alrededor de 1520 en Lamberth, una zona que actualmente forma parte de la ciudad de Londres. Catalina era la segunda de las cinco hijas de Edmund Howard y Joyce Cultpepper. 

Su padre, constantemente endeudado, cuando se quedó viudo alrededor de 1528, mandó a Catalina y otras de sus hermanas a vivir con su abuela paterna, la duquesa viuda de Norfolk, Agnes Tilney. Agnes regentaba una casa de huéspedes pero a menudo se trasladaba a la corte por lo que no estuvo muy por la labor de educar a sus nietas. Estas crecieron rodeadas de huéspedes entre los que se vivían historias de amoríos que hicieron de Catalina una muchacha díscola. Pronto empezó a tener ella también algún que otro escarceo amoroso hasta que consiguió un empleo como dama de compañía de la nueva esposa del rey.

Pocos meses duró el matrimonio entre Enrique VIII y Ana de Cleves quien tuvo que aceptar el divorcio en julio de 1540 para cederle el lugar a la que el rey llamaba "su rosa sin espinas". Al principio Catalina se vio obnubilada por el lujo de la corte pero pronto empezó a sentir que no soportaba estar junto a un hombre treinta años mayor que ella y en un estado físico bastante poco atractivo. 




Parece ser que Catalina no se sintió amenazada por el triste destino que había sufrido su prima Ana Bolena y empezó a mantener relaciones extraconyugales en las estancias de palacio. Cuando las primeras sospechas llegaron a oídos de Enrique, tan enamorado estaba de Catalina que hizo oídos sordos. Pero una carta encontrada dirigida a uno de los amantes de la reina no dejó lugar a dudas. 

El 10 de febrero de 1542 era trasladada a la Torre de Londres donde fue ejecutada tres días después. 

 Si quieres leer sobre ella 

Una rosa sin espinas, Jean Plaidy








La quinta reina, Ford Maddox








La trampa dorada, Philippa Gregory

1 comentario:

  1. Me alegra muchísimo que hables en tu blog sobre las esposas de Enrique VIII de Inglaterra. Quisiera compartir algunos datos sobre Catalina Howard. En efecto Catalina Howard era muy díscola, bonita, muy joven y también era muy inconsciente y también tuvo amantes antes y durante su matrimonio con Enrique VIII. En la casa de huespedes de su abuela, Catalina Howard llegó a tener amoríos antes de casarse con Enrique VIII. Cuando se convirtió en la reina de Inglaterra llegó a contratar bajo su servicio a uno de sus antiguos amantes, Francis Dereham, como secretario privado y a una de sus amigas de aquella casa de huéspedes como dama de companía, Joan Bulmer. Dereham se coló en la Corte para medrar a costa de la reina y por culpa de su indiscreción surgieron las sospechas de adulterio contra Catalina Howard. El rey, al principio, hizo oídos sordos porque estaba muy enamorado de ella por su juventud y su belleza hasta tal punto que la rodeaba de regalos muy carísimos y muy costosos.En la Corte Catalina Howard tomó como amante a Thomas Culpeper, un criado de los aposentos privados de Enrique VIII. Para sus encuentros amorosos con Culpeper, contó con la complicidad de Joan Bulmer y de otra de sus damas de companía, Lady Rochford, la viuda de George Bolena,el hermano de Ana Bolena. Cuando el adulterio de la reina se confirmó Culpeper y Dereham fueron condenados a muerte y su ejecución fue horrenda, Lady Rochford fue decapitada al igual que la reina por complicidad en alta traición pero previamente perdió el juicio durante su encarcelamiento. Sólo Joan Bulmer se pudo salvar de la muerte. Todo esto se ve en la última temporada de la serie "Los Tudor".

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