jueves, 21 de mayo de 2015

La esposa repudiada, Ana de Cleves (1515-1557)

Cuando Jane Seymour fallecía tras dar a luz al ansiado heredero de Enrique VIII, el monarca inglés quedó profundamente desolado. Dicen que fue a la única mujer a la que amó de verdad. Pero tres años después volvía a contraer matrimonio. Un enlace que se decidió más por cuestiones estratégicas que por razones del corazón. Un rey que había corrido detrás de la belleza de damas como Ana Bolena o la propia Jane, tuvo que casarse con una dama alemana de quien solamente había visto un retrato que en nada se parecía a la realidad. Pero su familia se había enfrentado al Imperio de Carlos V y necesitaba un aliado en el continente. El cuarto matrimonio de Enrique VIII no duró más que unos pocos meses. Por suerte para ella, Ana de Cleves, pudo terminar sus días tranquila como la "hermana del rey" en la corte. 

Ana de Cleves nació el 22 de septiembre de 1515 en Düsseldorf. Fue la segunda de los cuatro hijos de los duques de Cleves, Juan III y María. Ana había recibido en su infancia una somera educación intelectual. En 1527 su familia concertó su matrimonio con el heredero del duque de Lorena pero dicho enlace nunca llegó a materializarse.

En 1538, fue su hermano mayor Guillermo quien, a la muerte de su padre, heredó el ducado. Enrique VIII fijó su interés en este duque que formaba parte de la liga de señores protestantes que luchaba contra el emperador Carlos V y vio en una de sus hermanas la vía para estrechar alianzas con los protestantes en el continente. 

Enrique envió entonces a su pintor de cámara Hans Holbein a la corte del duque Guillermo para que retratara a su hermana Ana. Como solía ocurrir, el cuadro estaba bastante alejado de la realidad. En él no se mostraba a la verdadera Ana, una mujer alta y corpulenta con el rostro marcado por la viruela. Pero con el retrato en la mano, Enrique VIII aceptó de buen grado el enlace. No es de extrañar que al encontrarse con su futura esposa, quedara decepcionado. Pero la alianza con los protestantes era indispensable para su política exterior por lo que decidió continuar con el enlace. El 6 de enero de 1540 Ana y Enrique VIII se casaban en el palacio de Placentia, en Greenwich. Al día siguiente el rey confesaba a su secretario, Thomas Cromwell, que no había podido consumar el matrimonio con aquella mujer tan alejada de la imagen que Holbein le había querido vender. 



A su disgusto por su nueva esposa se unió el interés que despertó una de sus damas de compañía, Catalina Howard, quien poco tiempo después se convertiría en su quinta esposa. Enrique, incapaz de continuar con su cuarto matrimonio, propuso a Ana su anulación. Quizás por miedo a terminar como Ana Bolena o simplemente por confirmar su carácter maleable y tranquilo, lo cierto es que Ana de Cleves aceptó separarse amistosamente de Enrique VIII escasos siete meses después de haberse casado.

Desde entonces y hasta el final de sus días, Ana de Cleves fue conocida en la corte como "la hermana del rey" viviendo de la renta que le asignó su exmarido y siendo recibida en palacio con honores. Ana de Cleves, que mantuvo una buena relación con la princesa María, fue la última esposa de Enrique VIII en morir, falleció el 16 de julio de 1557, y la única que fue enterrada en la Catedral de Westminster. 

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