lunes, 29 de julio de 2013

La reina sanguinaria, María Tudor (1516-1558)

María Tudor reinó en Inglaterra como María I durante unos escasos cinco años. En esos años el pueblo pasó de ensalzarla a condenarla para siempre. No lo tuvo fácil. Educada en un ferviente catolicismo por su madre, Catalina de Aragón, su fe la separaría de sus hermanos a los que apreció y cuidó. Pero sus diferencias confesionales serían una diferencia insalvable entre ellos. Cuando María consiguió subir al trono, después de haber sido deslegitimada varias veces, recondujo a Inglaterra por los caminos de la Roma católica. Sus convicciones religiosas la llevaron a condenar a muerte a casi trescientas personas. Mártires de la iglesia anglicana que sellaron para siempre el apodo con el que la historia protestante no la olvidaría: Bloody Mary (María la Sanguinaria).

La princesa deseada
La llegada al mundo de María, el 18 de febrero de 1516, fue una verdadera alegría para sus padres, los reyes de Inglaterra, que llevaban años intentando tener un hijo. Su padre era Enrique VIII y su madre Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos.

María era una niña enfermiza pero muy inteligente que pasó una infancia tranquila en la que recibió una educación exquisita de los principales eruditos de su tiempo, entre ellos Luis Vives, Tomás Moro o Erasmo de Rotterdam. María se convirtió pronto en una princesa adorada por todos, sobretodo por su padre.

La princesa repudiada
Pero pronto la falta de un heredero varón y el enamoramiento de Enrique hacia la hermosa dama de la corte Ana Bolena, trastocó los cimientos de Inglaterra, de su religión, de la casa real y de la propia María.

Angustiado por no tener un hijo legítimo varón, Enrique VIII empezó a distanciarse de su esposa y después de varios amoríos y un niño habido de su amante Elizabeth Blount, se enamoró perdidamente de Ana Bolena. Corría el año 1526 y empezaban malos tiempos para Catalina y su hija la entonces Princesa de Gales. Enrique inició una campaña de desprestigio contra su esposa intentando encontrar una razón de peso que le diera la nulidad matrimonial para así casarse con Ana e intentar tener el ansiado heredero varón.

Pero ni Catalina ni la curia de Roma, demasiado cercana al poderoso emperador Carlos V, sobrino de la reina, le pusieron las cosas fáciles a Enrique. Aunque este no dudó en tirar por la vía rápida y hacer uso de sus poderes como rey. En noviembre de 1534 firmaba el Acta de Supremacía según la cual el rey se erigía como cabeza de la iglesia anglicana y como tal podía decidir sobre la nulidad de su propio matrimonio. Catalina era abandonada y su hija despojada de sus títulos de princesa heredera.

La reina amada
Lady María, como entonces se la llamaba, pasó a formar parte del séquito de damas de compañía de la pequeña Isabel, la hija de su padre y su nueva esposa Ana. Pero la victoria de Ana Bolena sobre Catalina duró poco. Ella tampoco pudo darle a Enrique en ansiado varón y el 19 de mayo de 1536 era decapitada acusada de adulterio. Isabel se sumaba con María a la lista de hijas desheredadas y pasaba a llamarse también Lady.

La tercera esposa de Enrique VIII, Juana Seymour, con la que se casó poco tiempo después de morir Ana, sí que le dio por fin un hijo. Pasado el tiempo y varias mujeres más en la vida del rey inglés, Enrique firmaba en 1544 el Acta de Sucesión según el cual, tanto María como Isabel, volvían a incluirse en la línea de sucesión al trono detrás de su hermanastro Eduardo. Cuando tres años después fallecía Enrique VIII, su hijo era coronado como Eduardo VI.

Como Eduardo era menor de edad, los primeros años de su reinado estuvieron liderados por un consejo de regencia de mayoría protestante. Pero la estabilidad política que parecía traer el nuevo rey pronto se esfumó al dar muestras de tener una salud de lo más precaria. Después de varias enfermedades breves, Eduardo VI moriría de tuberculosis en 1553.

Conscientes de que la siguiente en la línea sucesoria era María, devota y ferviente católica, el consejo de regencia empezó a buscar un posible heredero. Si excluían a María por razones de ilegitimidad, Isabel tampoco podría ser reina.

Antes de morir, John Dudley, duque de Northumberland, consiguió persuadir a Eduardo para que excluyera a sus hermanastras de la línea sucesoria. Dudley consiguió también colocar a su nuera como heredera del rey. Lady Jane Grey, prima de Eduardo, estaba casada con su hijo Guilford, al que el duque ya veía como nuevo rey de Inglaterra.

Lo que Dudley no calibró fue el poder de atracción popular que arrastraría, al menos en un primer momento, la princesa heredera legítima según el Acta de Sucesión de 1544. Muerto Eduardo VI ascendía al trono Jane, proclamada reina el 10 de julio de 1553.

El sueño de Dudley y la nueva reina pronto se difuminó. Los apoyos recogidos meses atrás desaparecieron pronto. María volvía triunfal a Londres donde lo primero que hizo fue encarcelar y condenar a muerte a los traidores.

Aclamada por el pueblo, María Tudor era coronada como reina de Inglaterra el 1 de octubre de 1553.

La reina odiada
La popularidad de María duró poco, sin embargo. Su matrimonio con el que se iba a convertir en rey de España y su rápida revocación de todas las leyes a favor del protestantismo fueron dos decisiones claves que el reino no aceptó en absoluto.

El 30 de noviembre de 1554, apoyada por el cardenal Reginald Pole, María reinstauraba el dominio eclesiástico de Roma sobre Inglaterra. La fe de María fue aún más lejos y no dudó en condenar por razones religiosas a casi trescientas personas. Los 284 mártires que según John Foxe fueron ejecutados por orden de María, fueron razón suficiente para que la historia protestante la recodara desde ese momento como María la sanguinaria.

Su boda con Felipe de España no mejoraría su popularidad entre los ingleses. María tenía entonces 37 años y su primo, unos diez años menor, el entonces aún príncipe, había quedado viudo de su primera esposa María Manuela de Portugal. María deseaba con todas sus fuerzas engendrar un heredero que desbancara a su medio hermana Isabel de la línea sucesoria y evitar así que otro monarca protestante volviera a reinar en Inglaterra. Pero al margen de un atisbo de embarazo que no pasó de ser una simple retención de líquidos, los nuevos reyes no tuvieron descendencia. 

A pesar de que el poder de Felipe sobre la corona inglesa quedaba muy limitado, cuando Carlos V abdicaba y el príncipe de la casa de Austria se convertía en rey de España como Felipe II, su política exterior contraria a Francia puso en una complicada situación la política exterior inglesa. 

María Tudor fallecía el 17 de noviembre de 1558 en el Palacio de Saint James. Fue enterrada en la Abadía de Westminster. Años después descansaría a su lado su hermanastra Isabel quien la sucedió en el trono reinstaurando el protestantismo. 

 Si quieres leer sobre ella


Las mujeres de Felipe II
María Pilar Queralt del Hierro





8 comentarios:

  1. Una vez más una fantástica entrada. Ayer acabé de leer otra biografía de otra Reina María, María de Escocia o de los Escoceses, como se la conoce también. El autor de esta brillante biografía es Stefan Zweig, impresionante...
    No sé cuándo has cambiado tu foto de perfil, pero la verdad, ¡estás muy guapa en esta! ;)

    ResponderEliminar
  2. Buenas tardes

    Gracias por subir esta entrada de una de las reinas injustamente vapuleadas de la Historia. Quizás María era cruel pero eso era algo típico en el siglo XVI y no podemos juzgar sus actos con nuestra visión actual.
    Hay pequeños detalles en esta entrada que son incorrectos:
    -Ana Bolena no era hermosa, y esto era declarado por sus propios contemporáneos como el embajador español Chapuys, pero eso sí tenía una carismática personalidad y sex appeal que seducía a todos.

    -El emperador Carlos V era sobrino y no primo de la reina Catalina de Aragón. Carlos V era el primogénito de Juana La Loca, hermana de Catalina.

    -Igualmente María Tudor se casó con Felipe II de España, quien era su sobrino.

    ¡Cordiales saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por los apuntes y efectivamente es un error decir que eran primos. Se me ha colado. Ya lo he corregido

      Un saludo!

      Eliminar
    2. Esta genial la estrada, pero yo sigo esperando la biografía de Isabel I de Inglaterra

      Eliminar
  3. Bueno desde mi punto de vista, maria tudor no fue mala, algunos historiadores la recuerdan como la sanguinaria maria, pero es importante destacar que su hermana elisabeth condeno a mas personas en su reinado. Tambien vale destacar que la reina maria en su testamento deja bien claro las donaciones a la gente pobre. No debe ser facil ver como su padre odiaba a su madre la gran reina Catalina de aragon por el capricho de una amante, es obvio que cuando maria llega al trono lo primero que hizo fue ejecutar a las personas que tanto daño le causaron por motivos religiosos, y que sometiera a inglaterra al regimen papal por respeto a la memoria de su madre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por defender a esta mujer tan injustamente etiquetada por la historia.
      Lo cierto es que,al llegar al trono,María comenzó por apenas legalizar el catolicismo y perdonó a los usurpadores.Incluso consiguió una bula del Papa para que quienes hubieran obtenido bienes confiscados a la Iglesia pudieran conservarlos,aunque devolvió los que poseía la corona.Tras la revuelta de Thomas Wyatt,el padre y suegro de Lady Jane fueron ejecutados,aunque hay dudas (según las fuentes),sobre si fue ella o Isabel quien mató a Lady Jane.100 personas fueron ejecutadas,pero otras 500 fueron personadas.Tras las revueltas y después de que un predicador pidiera en el púlpito la muerte de María, el consejo privado pidió que se tomaran medidas y se aprobó una persecución que,sin embargo, no tuvo nada que ver con las de su padre y hermanos (72000 ejecuciones Enrique VIII,5000 Eduardo, 284 María Tudor,Isabel publicó el Acta de Uniformidad al llegar al trono,y los católicos tampoco gozaron detolerancia durante su reinado).Los 284 fueron recogidos en el libro de los mártires de John Knox, que trató de demonizar a María. Durante el reinado de María, se permitía y daba facilidades para abandonar Inglaterra a quienes lo desearan, pero hubo muchas ejecuciones ordenadas por las autoridades locales (no por María).
      Conclusión :las persecuciones hay que verlas en el contexto histórico y fueron menos severas que las de su padre y hermanos. Contrariamente a la creencia, no lo hizo por odio,sino por razones políticas y fueron menos rigurosas que las de su padre y hermanos.Sin embargo, y pese a ser también la primera soberana inglesa que se apiadó de los pobres en su testamento, la primera mujer en ostentar el título de Princesa de Gales y una de las primeras reinas en llevar la corona por derecho propio en su país y su extensión del comercio(preparó el camino de Gloriana para que llevará a Inglaterra a su máximo esplendor),tan sólo se recuerdan sus persecuciones y se la llama Bloody Mary,precisamente a la que menos sangre derramó.

      Eliminar
  4. las mujeres de la revolucion fracesa..otro apasionante libroo..

    ResponderEliminar
  5. No sé si aún estés activa el blog, pero quería agradecerte, Sandra, por este gran aporte.

    ResponderEliminar