martes, 20 de enero de 2015

La sueca que conquistó Hollywood, Ingrid Bergman (1915-1982)

En la gélida ciudad de Estocolmo nació una muchacha que desde que tuvo uso de razón soñaba con ser actriz. Su talento y determinación la llevaron a lo más alto de un Hollywood que, sin embargo, a punto estuvo de estigmatizarla. Ingrid Bergman ganó tres Oscars de Hollywood, fue nominada en varias ocasiones más y protagonizó cintas míticas como Casablanca. Pero su romance con Roberto Rossellini estando ella casada, socavó los cimientos del puritanismo más rancio de Norte América. Durante un tiempo estuvo alejada de Hollywood pero sus directores y productores no podían permitirse que el amor de Ingrid destruyera una de las minas más rentables del Hollywood del siglo pasado. Trabajó en teatro, cine y televisión hasta pocas semanas antes de su muerte, tras una dura lucha contra un cáncer de mama. Su hija, Isabella Rossellini mantiene viva su memoria en el cine.

Ingrid Bergman nació el 29 de agosto de 1915 en Estocolmo. Su padre era un fotógrafo llamado Justus Samuel Bergman quien transmitió a la pequeña la pasión por el mundo artístico. Su madre, Friedel Adler, de origen alemán, falleció cuando Ingrid tenía tan sólo dos años. Diez años después también perdería a su padre, quedando a cargo de su tíos. 

Ingrid, que desde pequeña soñaba con convertirse en actriz, nada más finalizar los estudios de bachillerato, ingresó en el Royal Dramatic Theater de Estocolmo. Empezaba entonces una carrera de manera tímida, apareciendo en alguna obra de teatro y como actriz secundaria en cintas suecas. Su oportunidad llegaría en 1936 con Intermezzo, una película que tuvo un gran éxito en su país y que llamó la atención de un productor de Hollywood, David O. Sekznick. David mandó comprar los derechos de la película para la Metro Goldwyn Mayer mientras ultimaba un contrato para Ingrid.

En aquel tiempo, se había casado con un dentista llamado Petter Lindström con el que tuvo su primer hijo. En 1939 Ingrid Bergman, junto a su marido y su hijo, se trasladaron a vivir a Hollywood donde protagonizó un remake de Intermezzo.

Pero fue en 1942 con su papel en la mítica Casablanca, el que la convirtió en una auténtica estrella de la meca del cine. Un año después repetía éxito con la adaptación a la gran pantalla de la obra de Hemingway Por quién doblan las campanas y conseguía su primera nominación a los Oscars. Pero tuvo que esperar a 1944 para conseguir la preciada estatuilla por su interpretación en Luz que agoniza. Ingrid Bergman siguió cosechando éxitos con cintas como  Las campanas de Santa María y Juana de Arco por las que obtuvo sendas nominaciones al Oscar. Ingrid fue también una de las musas de Hitchcock para quien en aquellos años protagonizó tres de sus películas.



Los años cincuenta no fueron sin embargo unos años felices para Ingrid. Apasionada por la obra del director de cine Roberto Rossellini, no dudó en hacerle saber su deseo de poder trabajar algún día con él. Rossellini respondió y la actriz cruzó el Atlántico para rodar a sus órdenes Stromboli. Pero su relación traspasó los límites profesionales y aquel mismo año de 1950 Ingrid quedaba embarazada de Roberto. El escándalo estaba asegurado. Tras divorciarse de su primer marido, Ingrid Bergman se casaba con Roberto Rossellini en México el mes de mayo de 1950. Meses después nacería su primer hijo, que recibiría el nombre de su padre. 



La pareja, que tendría dos hijos más, las gemelas Isotta e Isabella Rossellini, continuaron trabajando juntos en películas de escaso reconocimiento mientras en Hollywood se la consideraba una persona escandalosa. Ingrid tardaría años en poder volverse a ganar el reconocimiento de las grandes productoras de Hollywood. En 1956 rodaba en Gran Bretaña una película, Anastasia, de producción norteamericana. Con ella se ganó la segunda estatuilla que fue recogida por su amigo, el también actor Cary Grant.

En 1957 la historia de amor entre Ingrid y Roberto Rosselllini llegaba a su fin. Un año después se casaba por tercera vez con Lars Schmidt, un empresario sueco del que se separaría en 1975.



Desde entonces, y hasta el final de su carrera fue apareciendo en alguna película y obra de teatro aunque volvió a brillar con luz propia en la gran película de 1974 Asesinato en el Oriente Express, por la que recibió su tercer Oscar, esta vez como actriz secundaria.

Su última aparición en el cine fue en Sonata de otoño en 1978 por la que aún fue nominada de nuevo. En 1982 participaba en una película para televisión sobre la vida de Golda Meir que le valió el Premio Emmy a la mejor actriz. Poco tiempo después después, el día que cumplía los sesenta y siete años de edad, Ingrid Bergman perdía una dura batalla contra el cáncer de mama.

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