miércoles, 1 de agosto de 2012

Letras para un hijo perdido, Duoda de Septimania (Siglo IX)

Las letras escritas por manos femeninas han sido escasas en la antigüedad. A medida que avanzan los siglos, sin embargo, el número de mujeres que dejaron su impronta en el papel fue aumentando. En la Edad Media encontramos pocos nombres propios, muchos de ellos relacionados con la mística, pocos con la vida seglar. Uno de ellos, en el lejano siglo IX.

La noble carolingia
Duoda o Dhuoda de Gascuña nació a principios del siglo IX en el seño de una familia perteneciente a la alta nobleza. Sus padres fueron el duque de Gascuña, Sancho I López, y Aznárez de Aragón, hija a su vez del conde de Aragón, Aznar I. Duoda recibió una buena educación aprendiendo a leer y escribir en latín, como demostraría tiempo después.

Tendría poco más de 14 años cuando Duoda se casó con Bernardo de Gothia, duque de Septimania. Bernardo era primo de Carlomagno y su vida estuvo muy ligada a las empresas militares del rey. 

En noviembre del 826 nacía Guillermo de Septimania, primer hijo de la pareja. El segundo vástago llevaría el mismo nombre que su padre. Poco tiempo después Duoda se trasladó a vivir a Uzes, lejos de la corte imperial y alejada de su marido al que vería en escasas ocasiones en el futuro. Duoda tuvo que hacerse cargo de la organización y gobierno de sus tierras con la tristeza de ver marchar también a su querido hijo. Bernardo de Gothia se llevó a Guillermo a la corte imperial donde permanecería hasta el fin de sus días. Mientras Guillermo era entregado al rey Carlos como rehén en señal de fidelidad de su siervo, Bernardo, el hijo pequeño, quedó con su padre, quien se hizo cargo de su manutención y educación.

Un manual para su hijo
En la soledad de sus dominios, donde había sido relegada contra su voluntad, Duoda continuó trabajando sin descanso y para consolar su añoranza hacia su familia, decidió escribir un manual de conducta que dedicó a su hijo mayor. 

Duoda empezó la redacción del Liber Manualis hacia el 841. En sus páginas reflexionó sobre la vida, sobre su sentido y cómo vivirla, al tiempo que intentaba enseñar a su hijo normas de conducta ética y moral. Con el Liber Manualis Duoda escribía el primer tratado pedagógico de la Edad Media acercándonos a las reglas educativas y teológicas de aquellos tiempos. 

En 843 Duoda terminaba su obra, en la que no sólo quiso enseñar a su hijo sino también nos mostró su propia personalidad. Moriría tiempo después en sus dominios de Uzes. 

Su hijo Guillermo moriría decapitado siendo un joven de poco más de 24 por haber aspirado a apoderarse de Barcelona. Bernardo, el pequeño, podría haber tenido una vida más tranquila. Si se acepta que hablamos de Bernardo Plantevelue, estaríamos ante el padre de otro Guillermo, conocido como el Piadoso y fundador de la abadía de Cluny.

 Si quieres leer sobre ella



La mujer en el tiempo de las catedrales, Régine Pernoud





1 comentario:

  1. Querida Sandra, ¡qué hermosa historia la de esta docta mujer desdichada, que buscó en su soledad un medio de seguir ligada a su hijo ausente!
    Mil bicos, cara.

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