La elegancia y sutileza, el decoro y las buenas maneras que se esperaba de las damas en el siglo XIX no estaba reñido con la sensualidad. O al menos eso fue lo que debió pensar una célebre miniaturista enamorada de un importante político al que decidió regalar un retrato suyo. Pero no de su rostro, sino de sus pechos. Al parecer, la relación entre ambos nunca fructificó. Pero él guardó como un tesoro la caja donde se custodiaba su peculiar retrato.
Sarah Goodridge nacía el 5 de febrero de 1788 en Templeton, Massachusetts en el seno de una familia numerosa. De niña se entretenía dibujando y aprendiendo de manera autodidacta los rudimentos del arte. En 1820, se fue a vivir a Boston con una de sus hermanas, Elizabeth Goodridge, quien también tenía pasión por la pintura. Sarah empezó a recibir clases del miniaturista Elkanah Tisdale y a pintar retratos en miniatura que no tardaron en hacer las delicias de la clase acomodada de Boston. Encargos que le permitieron a ser independiente económicamente.
Una de las pinturas más conocidas y escandalosas de Sarah fue "Belleza revelada", una miniatura sobre marfil situada dentro de una cajita forrada con tela roja en la que inmortalizó sus propios pechos. Al parecer, la obra estaba destinada a un amor platónico de Sarah, un senador de Massachusetts llamado Daniel Webster al que también llegó a retratar.
Durante años, Sarah amasó una pequeña fortuna realizando miniaturas que se vendían con mucho éxito. Hasta que en 1851 su vista empezó a fallar y tuvo que abandonar su pasión. Sarah fallecía dos años después, el 28 de diciembre de 1853.



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