Considerada una pionera en el campo de la epidemiología, Janet Elizabeth Lane-Claypon demostró ser una brillante investigadora que centró sus estudios en el cáncer de mama. A pesar de su valía como científica, las normas patriarcales de principios del siglo XX robarían a la ciencia una mente brillante.
Janet Elizabeth Lane-Claypon nació el 19 de febrero de 1877 en Wyberton, en el seno de una familia acomodada. Janet estudió en instituciones privadas y pudo acceder al University College de Londres donde se licenció en 1902, siendo la primera de su clase. Tres años después obtenía un doctorado en ciencias y en 1907 ingresaba en el Instituto Lister de Medicina Preventiva. Allí empezó su brillante carrera como investigadora centrándose en el estudio de la leche y las bacterias. Janet siguió estudiando gracias a una beca y años después se doctoraba en medicina y se convertía en una de las primeras mujeres en recibir una beca de investigación de la British Medical Society.
Jane se centró en el estudio de cohorte, o estudios epidemiológico por grupos, comparando distintos tipos de bebés alimentados con leche materna o con leche de vaca hervida. Durante más de doscientos días observó su crecimiento determinando que los primeros habían ganado más peso que los segundos.
The Child Welfare Movement y Hygiene of Women and Children fueron algunas de las obras que Janet publicó sobre la lactancia, el cuidado de los niños y la salud de las madres.
Convertida en una reputada investigadora, Janet se incorporó en 1923 al Ministerio de Salud inglés para formar parte de un estudio sobre el cáncer de mama. Tres años después, su informe, A Further Report on Cancer of the Breast, With Special Reference to Its Associated Antecedent Conditions, recopilaba exhaustiva información y conclusiones relacionadas con la menopausia, la lactancia o la maternidad de las mujeres más propensas a sufrir ese tipo de cáncer. Entre las muchas informaciones que daba, Janet ya puso de manifiesto la importancia de la prevención y la actuación temprana.
En 1929, a los 52 años, se casaba y terminaba su carrera como investigadora, pues las normas entonces obligaban a las esposas a abandonar sus puestos de trabajo en la administración pública. Desde entonces, y hasta su muerte el 17 de julio de 1967, vivió alejada de la ciencia.

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