La figura de Sissí ha eclipsado al resto de la familia imperial. Incluso ha dibujado una imagen negativa de personalidades como su suegra, la archiduquesa Sofía, una mujer con la que tuvo que convivir durante años en la estricta corte de Viena.
Sofía nació, junto a su hermana gemela el 27 de enero de 1805. Sofía y su hermana María Ana pertenecían a la casa de Wittelsbach. Ambas estaban muy unidas y tuvieron una infancia feliz que terminó cuando tuvieron que asumir sus obligaciones dinásticas. En 1824, Sofía dejaba su hogar para casarse con el archiduque Francisco Carlos de Austria al que nunca amó. Los primeros años de matrimonio fueron duros, pues Sofía sufrió varios abortos antes de concebir al futuro emperador Francisco José de Austria. Tras él, nacerían cinco hijos más de los que vio morir a dos siendo unos niños. Ante la débil personalidad de su marido, Sofía no tardó en asumir un papel relevante en la corte enfrentándose incluso al canciller Metternich.
Tras la revolución de 1848, Sofía, su hermana la emperatriz Carolina Augusta y su cuñada elevaron a su hijo Francisco José al trono imperial tras conseguir que Francisco Carlos y Fernando I renunciaran a sus derechos en favor de su hijo y sobrino respectivamente. Sofocada la rebelión, la archiduquesa inició su personal reinado en la sombra mientras supuso un gran apoyo para el joven emperador. Sofía se convirtió en su asesora y en una de las personas con más poder en el imperio. La llegada de Elizabeth de Baviera con una manera muy distinta de actuar en la corte, entró en contradicción con la archiduquesa quien llevaba mucho tiempo ejerciendo el poder provocando la tensión que mitificó su papel de suegra fría y cruel.
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| La actriz Vilma Degischer interpretó a Sofía en la trilogía de Sissí |
Sofía sufrió profundamente el declive del imperio además de la trágica muerte de su hijo Maximiliano en México. La archiduquesa se fue alejando de la vida pública hasta que falleció en 1872.
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| Maria Ana de Baviera |
Su hermana María Ana falleció cinco años después. Se había casado también en un matrimonio de estado con el rey Federico Augusto II de Sajonia. Aunque no ejerció el mismo poder que su hermana, durante las grandes hambrunas que asolaron su reino organizó comités de mujeres para ayudar a racionar y suministrar alimentos a la población. Viuda tras un fatal accidente de su marido, María Ana vivió en la corte sajona y en alguna ocasión visitó a su hermana gemela en la corte de Viena.




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