El 30 de noviembre de 1924 nacía la política Shirley Anita St. Hill Chisholm, primera afroamericana elegida para el Congreso de los EEUU. Hija de padres inmigrantes, sus padres se ganaban la vida trabajando en fábricas. Su madre, además de cuidar a sus hijos, trabajaba como costurera y trabajadora doméstica.
A los 5 años, Shirley y sus hermanas fueron enviadas a Barbados donde vivieron un tiempo con su abuela. De vuelta a Nueva York, en 1939 empezó a estudiar en una escuela para niñas de Brooklyn. Ya entonces destacó como buena oradora y se sintió atraída por distintas organizaciones que reivindicaban los derechos de los negros. En 1946 se graduaba en la universidad y empezó a ganarse la vida como maestra en una guardería mientras conseguía un máster de educación primaria.
En la década de los 50 empezó a implicarse activamente en organizaciones políticas de la ciudad y en 1960 se unió al Club para la Unidad Democrática que quería mejorar las condiciones sociales de la población afroamericana. 5 años después Shirley fue elegida miembro de la Asamblea Estatal de Nueva York desde la que luchó por el sufragio femenino y contra el analfabetismo.
Con el lema “Ni se me compra ni se me ordena” inició su campaña para la candidatura a la Cámara de Representantes de los EEUU haciendo historia al ser la primera mujer afroamericana en ocupar un escaño en el Congreso. En las elecciones de 1972 se convertía en la primera candidata negra a la presidencia de los EEUU.
Fallecida en 2005, 10 años después, el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto honor civil de los EEUU.
En 2024, la actriz Regina King, ganadora de un Oscar a la mejor actriz de reparto en 2018, se puso en la pies de Shirley en una biopic que repasa el duro camino que tuvo que seguir para romper muchos techos de cristal.



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