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La artista que empoderó a la mujer, Leonor Fini (1907-1996)

 Pintora, ilustradora, diseñadora... Leonor Fini fue una artista completa que se convirtió en todo un referente del surrealismo en su Argentina natal y en el resto del mundo. A pesar de ello, aún hoy en día es un genio desconocido para el gran público. 

Leonor Fini nació en Buenos Aires el 30 de agosto de 1907. La suya no fue una infancia feliz, puesto que cuando era aún un bebé de dos años sus padres se separaron y su madre huyó a Trieste huyendo de su marido quien pretendió secuestrar a la pequeña. En su nuevo hogar italiano, vivió en un ambiente refinado burgués en el que no tardó en descubrir su pasión por el arte. Y eso a pesar de que una enfermedad ocular la mantuvo con los ojos vendados durante mucho tiempo. Quizás por eso, por haber sido consciente de lo terrible que era no poder ver, al recuperar la vista no quiso perderse la belleza de la vida. 

En la década de 1930 se trasladó a vivir a París donde no tardó en entrar en contacto con la élite artística que vivía en la ciudad de las luces. Picasso, Dalí o Max Ernst se convirtieron en sus amigos. Este último le presentó a Leonora Carrington, de quien se haría inseparable. Leonor descubrió el surrealismo de la mano de André Breton, pero nunca quiso unirse formalmente a este movimiento artístico, manteniendo siempre su independencia creativa. 

Rompedora en el arte, también en su vida privada, manteniendo relaciones paralelas con varios hombres y rechazando de lleno el matrimonio, aunque llegó a casarse y separarse poco después. Sus obras se centraron en ensalzar a la mujer como ser empoderado y criticando los corsés a los que debía someterse tanto físicos como morales, reaccionando así al machismo que imperaba entre sus amigos artistas quienes preferían que las mujeres fueran musas en vez de creadoras. 

Leonor escandalizó con sus obras de carácter erótico en los que las mujeres tomaban siempre la iniciativa y eran las protagonistas, mostrando a las figuras masculinas como seres andróginos y secundarios. Además de pintar, ilustró obras como Las flores del mal de Baudelaire, Julieta de Sade o La Tempestad de Shakespeare. También diseñó escenarios para obras de teatro y se centró en el vestuario tanto de piezas teatrales como de películas. 

Artista reconocida en vida, que expuso su obra en varias exposiciones y triunfó como ilustradora y diseñadora, su nombre cayó vergonzosamente en el olvido cuando falleció en su casa de París en 1996, rodeada de sus gatos persas, a los que adoraba. 

Si quieres leer sobre ella

Sphinx: The Life and Art of Leonor Fini, Peter Webb 

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