lunes, 25 de julio de 2016

Palabras sin modelos, Lou Andreas-Salomé (1861-1937)

Escritora y psicoanalista, la belleza intelectual de Lou Andreas-Salomé atrapó a algunos de los pensadores más grandes de su tiempo que un día tuvieron la suerte de cruzarse en su vida. Nietzsche, Rilke, Freud, son algunos de los hombres que cayeron bajo el embrujo de su carisma e inteligencia. Ella sabía lo que quería y, a pesar de que se casó en una ocasión, abogó por una vida en libertad para dar rienda suelta a la búsqueda del saber. Su vida se convirtió en un constante viaje que culminó en cada obra que publicó.

Louise von Salomé nació en Rusia el 12 de febrero de 1861. Louise fue la única hija de los seis hijos del general de la armada rusa Gustav von Salomé y su esposa. Desde pequeña, Louise tuvo gran inquietud por formarse, algo que a ella, una niña, no se le estaba permitido. Sin embargo, no se rindió a las normas establecidas y buscó una manera alternativa de acceder al conocimiento. La ocasión le llegó cuando tenía diecisiete años y convenció a Hendrik Gillot, un predicador alemán, para que se convirtiera en su profesor. Louise aprovechó con gran entusiasmo las clases de literatura, filosofía y teología que Gillot que dio. Lo malo fue que el predicador, veinticinco años mayor que ella, cayó rendido a sus encantos y le planteó incluso divorciarse de su esposa para poder casarse con Louise. Algo que su madre evitó poniendo tierra de por medio. Louise marchó entonces a Zúrich donde pudo ingresar en una de las pocas universidades que por aquel entonces aceptaba a las mujeres en sus aulas. 



El invierno de 1881 fue un tiempo determinante en la historia de Louise. Acompañada de su inseparable madre, viajaron juntas a Italia para visitar a una amiga de la familia, Malwida von Meysenburg, amiga íntima de Wagner afincada en Roma y en cuya casa se reunían a menudo grandes nombres de la intelectualidad del momento. Louise tenía entonces veintiún años. En una de aquellas reuniones conoció a los filósofos Friedrich Nietzsche y Paul Rée. Ambos quedaron prendados de la "joven rusa", como la llamaban cariñosamente, y ella quiso crear con los dos un universo propio. Pero la bucólica y utópica idea de vivir los tres en una comunidad intelectual al margen de las relaciones sentimentales no resultó ser eficaz. Primero cayó Nietzsche, al que Louise y Paul Rée abandonaron después de que aquel le pidiera matrimonio. Pocos años después, Louise y Paul también se separaron y, sorprendentemente en 1887 ella se casó con otro hombre, un profesor de lingüística llamado Carl Friedrich Andreas. Sin embargo, Lou puso como condición a su marido, quince años mayor que ella, que nunca consumaran el matrimonio. Este duró más de cuarenta años, hasta la muerte de él. 

Lou Andreas-Salomé, Paul Rée y Friedrich Nietzsche

A lo largo de su vida, Lou Andreas-Salomé escribió poesía, novelas, ensayos y sus propias memorias mientras mantuvo relaciones personales e intelectuales con hombres como el poeta checo Rainer Maria Rilke o Sigmund Freud. Mujer libre, Lou Andreas-Salomé dijo de sí misma: "No soy capaz de vivir según modelos ni nunca podré servir de modelo a nadie, en cambio, estoy segura de que moldearé mi vida a mi modo, sean cuales sean las consecuencias". 

Cinco años después de la muerte de su marido, Lou fallecía de uremia en Göttingen el 5 de febrero de 1937. Mientras sus restos eran enterrados junto a los de Carl, la Gestapo se afanaba en confiscar y destruir parte de su biblioteca.

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