martes, 24 de mayo de 2016

Tras la ciencia materna, Irène Joliot-Curie (1897-1956)

Irène Joliot-Curie heredó de su madre, la gran científica del siglo XX, Marie Curie, el amor por la investigación. Como ella, fue galardonada con el Nobel de Química y trabajó con su pareja en el campo de la investigación nuclear. Además de dedicarse en cuerpo y alma a la ciencia, Irène Joliot-Curie fue una mujer implicada en la lucha social y en favor de los derechos de las mujeres. Una vida plena que terminó como la de su madre, a causa de la leucemia que le provocaron tantas horas de estudio en un laboratorio plagado de radioactividad. 

Irène Curie nació el 12 de septiembre de 1897 en París. Irène fue la hija mayor de la pareja de científicos formada por Pierre y Marie Curie. Su hermana pequeña, Eva, nacería en 1904. Irène fue una niña inteligente que desde muy pequeña despertó en ella la pasión por las matemáticas. Después de empezar sus estudios en un colegio parisino, su madre decidió cuando tenía tan sólo diez años, enseñarle ella misma y otros científicos en la escuela que habían fundado y bautizado bajo el nombre de la Cooperativa. Años después continuó sus estudiando en el Colegio Sévigné y finalmente, en 1914, ingresó en la Sorbona como estudiante de física y matemáticas. 

Pero el inicio de la Primera Guerra Mundial obligó a Irène a interrumpir sus estudios. Durante la contienda acompañó a su madre al frente donde se dedicaron a realizar radiografías a los enfermos y heridos. Irène también colaboró en la instalación de máquinas de diagnóstico por rayos X en distintos hospitales de guerra de la zona aliada. Su labor le valió recibir la Medalla Militar. 



De vuelta del frente, Irène empezó a trabajar como asistente de su madre en el Instituto del Radio de París mientras preparaba su tesis doctoral sobre los rayos alfa del polonio. En el mismo laboratorio trabajaba a las órdenes de Marie Curie el físico Frédéric Joliot-Curie. 

Irène se casó con Frédéric el 29 de octubre de 1926. El suyo se convirtió en un matrimonio muy parecido al de sus propios padres, pues ambos compartieron su vida personal y profesional. Un año después nacería su primera hija, Helene, quien seguiría los pasos de sus padres y abuelos y terminaría convirtiéndose en física. Igualmente, su hijo Pierre, nacido en 1932, dedicaría su vida a la bioquímica. 

Aquel mismo año de 1932 Irène empezó a trabajar en la Facultad de Ciencias de París. En 1934 fallecía Marie Curie. Un año más tarde, la investigación llevada a cabo por el matrimonio Joliot-Curie acerca de la síntesis de elementos radioactivos les valió el Premio Nobel de Química de 1935. Irène consiguió ser nombrada directora de investigación de la Fundación Nacional de Ciencias, cargo que no alcanzó su madre quien, tras presentarse una vez, decidió desistir.



Además de dedicar su vida a la ciencia, Irène fue una mujer comprometida que se afilió al partido socialista en 1934 y de implicó en la lucha por los derechos de las mujeres, formando parte del Comité Nacional de la Unión de Mujeres Francesas. 

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la amenaza del nazismo a las puertas de Francia, el matrimonio Joliot-Curie escondió los documentos relativos a sus investigación sobre reactores nucleares para evitar que cayeran en manos de los alemanes y los pudieran utilizar para desarrollar armamento nuclear. 

Por aquel entonces Irène se encontraba enferma de tuberculosis por lo que marchó a Suiza a una clínica de reposo mientras su marido permaneció en París colaborando con la resistencia. 

Al finalizar la guerra, Irène y Frédéric continuaron con su labor científica. En 1946 Irène fue nombrada directora el Instituto del Radio. En 1951 fue destituía de la Comisión de Energía Atómica en la que había ingresado en la década de los años treinta, por sus ideas comunistas. Un año antes su marido también había sido destituido por lo que el matrimonio se volcó en la investigación en su propio laboratorio y en ejercer la docencia sin dejar de participar en organizaciones pacifistas. 

El 17 de marzo de 1956 la leucemia que había acabado con la vida de su propia madre terminó también con ella. 

 Si quieres leer sobre ella


Cartas. Marie Curie y sus hijas







Madres e hijas en la historia, María Pilar Queralt



2 comentarios:

  1. Aunque acabo de ver tu blog, me encanta el tema a tratar y tu forma de escribir, gracias por traernos esta pagina del pasado que nos sumerge en la vida de estas grandiosas mujeres , saludos desde Colombia

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