jueves, 12 de febrero de 2015

La reina breve, Lady Jane Grey (1537-1554)

Lady Jane Grey no llegó a cumplir los diecisiete años. Tuvo una vida breve y un reinado aún más fugaz. Nueve días duró su reinado. Un reinado por el que ella nunca luchó y que fue una pantomima organizada por su propio padre y el duque de Northumberland. Lady Jane Grey fue una de las muchas víctimas de uno de los siglos más virulentos y complicados de la historia de Inglaterra, donde los problemas religiosos y dinásticos asolaron el país. Fue su propia prima, María Tudor, quien firmó su sentencia de muerte. 

Jane Grey nació el 12 de octubre de 1537 en Bradgate, Leicestershire. Jane era la tercera de los cinco hijos de Henry Grey, tercer marqués de Dorset, y Frances Brandon, duquesa de Suffolk, aunque se convertiría en primogénita a la muerte de sus dos hermanos mayores. Jane formaba parte de la familia real británica, pues su madre era hija de María Tudor, la hermana pequeña de Enrique VIII, por lo que Jane era sobrina del monarca inglés.

Jane tuvo una infancia tranquila lejos de la corte y recibiendo una exquisita educación que supo aprovechar muy bien. No en vano, se la consideró una de las damas de la realeza más cultas e inteligentes. Jane pasó largas temporadas en la residencia de Catalina Parr, la última esposa de su tío el rey Enrique VIII. Con Catalina Parr mantuvo una estrecha relación y de ella recibió una profunda formación religiosa, siendo Catalina quien inculcó en Jane su arraigada fe protestante. En aquellos años, Jane convivió también con su prima Isabel, hija de la segunda esposa de Enrique, Ana Bolena, y de la que también se había hecho cargo Catalina. Jane lloró sinceramente la muerte de su protectora en 1548. Fue entonces cuando tuvo que volver junto a sus padres y su vida pronto dio un giro radical.




El 6 de julio de 1553, el joven y enfermizo rey Eduardo VI, fallecía en el Palacio de Greenwich. Había sido el único hijo varón, legítimo al menos, que Enrique VIII había conseguido engendrar, pero no pudo superar los quince años de edad. Hacía ya tiempo que el reino se debatía entre las distintas opciones para la sucesión. Las dos hermanas mayores de Eduardo, tanto María, hija de Catalina de Aragón, como Isabel, hija de Ana Bolena, tenían sus propios defensores y detractores. María era la abanderada de la causa católica mientras que Isabel era la cabeza visible de la reforma protestante. 

Pero habían facciones que no querían que reinara ninguna de las dos, consideradas ilegítimas en algún momento de su vida. Ese era el caso de John Dudley, duque de Northumberland, quien vio en la joven Jane el arma perfecta para controlar el poder. Jane era prima de las dos supuestas herederas y estaba también en la línea de sucesión al trono por detrás de su propia madre. Henry Grey, aliado de Dudley convencieron a un moribundo Eduardo de la conveniencia de nombrar a su prima Jane heredera legítima del trono inglés. Así parece que lo hizo Eduardo quien firmó de su debilitado puño y letra un documento situando a Lady Jane Grey la primera en la línea de sucesión.




Para preparar mejor el terreno, Grey y Dudley decidieron unir sus familias con el matrimonio de Jane y el hijo pequeño del duque, Guilforf Dudley. El enlace, celebrado el 12 de mayo de 1553 no fue, evidentemente del agrado de los contrayentes quienes, sin embargo, en el poco tiempo que duró su vida juntos, demostraron ser algo así como almas gemelas. 

El 10 de julio de 1553, cuatro días después de la muerte de Eduardo VI, y antes de que las otras facciones pudieran reaccionar, Lady Jane Grey era proclamada reina de Inglaterra. Nueve días después, su prima María Tudor conseguía derrocarla. Empezaba el reinado de una de las reinas menos queridas por la historiografía inglesa, que la bautizó como María la Sanguinaria. 




Jane y su marido permanecieron varios meses encerrados en la Torre de Londres a la espera de que María tomara una decisión sobre su destino. Es probable que María quisiera evitar la peor de las decisiones pero cuando a principios de 1554 tuvo lugar la rebelión protestante, la figura de su prima se convirtió en una peligrosa representante de la causa reformista. A esto se añadieron los deseos de María de contraer matrimonio con uno de los reyes más católicos del continente, Felipe II.


La ejecución de Lady Jane Grey | Paul Delaroche | 1833

Al final, no hubo piedad para Jane. María firmaba su sentencia de muerte, que se hizo efectiva el 12 de febrero de 1554. Lady Jane Grey pasó a la historia como una reina manipulada por los intereses de los que la rodearon pues ella nunca se planteó la posibilidad de ser reina e incluso llegó a oponer cierta resistencia cuando se le informó de la supuesta última voluntad sincera de su primo Eduardo. 

 Películas que hablan de ella 


Lady Jane

11 comentarios:

  1. Gracias por darnos a conocer a Lady Jane Grey. Su nombre me sonaba por su efímero reinado y su trágico final a manos de María I de Inglaterra.A mi me gustaría que se hablara sobre las otras esposas de Enrique VIII Jane Seymour, Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr.
    Durante el reinado de Isabel I de Inglaterra se desató una fuerte persecución contra los católicos en Inglaterra. Conozco el nombre de una mujer que murió mártir a causa de su fe en esa epoca: se llamaba Margaret Clitherow.
    También sería interesante hacer mención sobre María Bolena, la hermana de Ana Bolena y tía de Isabel I. Ella fue amante de Enrique VIII antes que su hermana Ana.
    Que sepa que me gusta mucho su blog y la animo a seguir dándonos a conocer historias de mujeres que escribieron una página de la Historia.

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  2. Hubo quien soñó un mundo de justicia y equidad bajo la fe cristiana como lo hizo este efímero matrimonio, como tocaron los intereses de los lores ingleses pues no se podía, el mantener al pueblo sumiso y reprimido es la condicione para que haya parásitos siempre, el mal llamado imperio británico: asesino, esclavizador, represor, oportunista, saqueador de países y pueblos en todo el mundo junto con sus serviles anglosajones de EUA Y Europa muchos títeres en todo el mundo, no podían permitir que hubiera gente con esos sentimientos puros y sinceros, el quererles regresar sus tierras robadas a los campesinos ingléses fue un gran error soñar de esa manera.
    Así como Sor Juana que soñó.
    Hay materia mucha para escribir de las valientes mujeres que sueñan y siguen soñando.

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  3. Gracias por la información. Una duda, según lo escrito, Lady Jane Grey viene siendo nieta de María Tudor, pues ésta es la madre de su madre. Así que era sobrina nieta de Enrique VIII y sobrina de Eduardo e Isabel, no prima.

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    1. Jane fue la hija de Maria Tudor, hermana de Enrique VIII. Por tanto fue prima de Maria Tudor, hija de Enrique VIII. Coinciden en nombre pero son tía y sobrina.

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  4. Muy interesante el artículo.
    Hace poco encontré un libro del historiador Ricardo de la Cierva (Yo,Felipe II),en el que se dice que Jane,al contrario que su padre y suegro, consiguió salvar la vida durante el reinado de María, pero murió durante el reinado de Isabel, que la ejecutó al subir al trono por consejo de William Cecil

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  5. Muy interesante. Desconocía su historia. Al final pagó con su vida las intrigas de los hombres de su familia. Has visto la película? La recomiendas?

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  6. Durante su tiempo en la cárcel, Jane, de 16 años, dialogó con John Feckenham, uno de los líderes de la iglesia contratado por la nueva reina para “preparar” a Jane para su muerte. Cuatro días después Lady Jane Grey fue decapitada.
    Lo siguiente es parte del diálogo con John Feckenham, escrito palabra por palabra por Jane.
    Feckenham: ¿Qué se requiere para ser cristiano?
    Jane: Creer en Dios el Padre, en Dios el Hijo, en Dios el Espíritu, tres personas y un Dios.
    Feckenham: ¿No hay nada más que se le requiera a un cristiano que creer en Dios?
    Jane: Sí, debemos creer en Él, debemos amarle a Él con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
    Feckenham: Pero la fe sola no justifica ni salva.
    Jane: Sí, definitivamente, solamente la fe (como dice Pablo) justifica.

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  8. Feckenham: Pero Pablo dice: “si tengo fe y no amo, no tengo nada”.
    Jane: Es cierto, pues, ¿cómo puedo amar a alguien en quien no confío? ¿O cómo puedo confiar a quien no amo? La fe y el amor concuerdan, y el amor se comprende en la fe.
    Feckenham: ¿Cómo podemos amar a nuestro prójimo?
    Jane: Amar a nuestro prójimo es alimentar al hambriento, vestir al que está desnudo, y darle de beber al que está sediento, y hacer para Él lo que haríamos para nosotros.
    Feckenham: ¿Entonces por qué es necesario para la salvación el hacer buenas obras? ¿No es suficiente creer?
    Jane: Yo niego eso. Afirmo que solamente la fe salva. Pero es lo apropiado para el cristiano, en la manera en la que sigue a su maestro, Cristo, el hacer buenas obras —y de ninguna manera decir que esto contribuye a nuestra salvación. Todos hicimos lo que pudimos, y aún somos siervos inútiles. Solo la fe en la sangre de Cristo salva.
    Feckenham: Y, ¿cuántos sacramentos hay?
    Jane: Dos. El primero es el bautismo, y el otro, es la cena del Señor.
    Feckenham: ¡No, son siete!
    Jane: ¿Por medio de qué Escritura encuentra esto?
    Feckenham: Bueno, hablemos de esto luego. ¿Qué significado tienen sus dos sacramentos?
    Jane: Por el sacramento del bautismo, yo soy lavada con agua y regenerada por el Espíritu; ese lavamiento es un símbolo para mí de que soy una hija de Dios. El sacramento de la cena del Señor me es ofrecido como un sello de seguridad y testimonio de que yo soy por la sangre de Cristo ... y que soy participante con Él en Su reino infinito.

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  9. Feckenham: Entonces, ¿qué recibes en ese pan? ¿No recibes tú el mismo cuerpo y la sangre de Cristo?
    Jane: No, ciertamente yo no creo eso. En la cena del Señor no recibo carne ni sangre, sino solo pan y vino. Cuando el pan es partido, y cuando el vino es bebido, me hacen meditar en que por mis pecados el cuerpo de Cristo fue roto y Su sangre fue derramada en la cruz; y con ese pan y ese vino, recibo los beneficios que vinieron por el rompimiento de su cuerpo y el derramamiento de su sangre en la cruz por mis pecados.
    Feckenham: ¿Por qué entonces Cristo dijo: “Toma, come, este es mi cuerpo”? ¿Necesitamos que sea más sencillo? ¿No ha dicho Él que ese es su cuerpo?
    Jane: Yo acepto que Él ha dicho esto, y que también ha dicho: “Yo soy la viña, y yo soy la puerta” pero nunca es visto como una viña, ni como una puerta [literalmente]. ¿No ha dicho Pablo que él llama las cosas como son —y no como fueron? Dios me perdone si digo que como el cuerpo y la sangre de Cristo, porque estaría arrancando de mí mi redención … ¿sería el mismo Cristo, o tenía Él dos cuerpos? Si su cuerpo fue atormentado en la cruz; entonces, estaríamos comiendo de otro cuerpo…
    Feckenham: ¿No es posible que Cristo por Su poder haga que Su cuerpo pueda ser roto y comido, igual como fue nacido de mujer sin la semilla de un hombre, y como caminó en el mar… y otros milagros que completó por Su poder?
    Jane: Ciertamente, si Dios hubiese querido hacer un milagro con la cena, Él lo hubiese hecho; pero yo digo que Él no quiso hacerlo así, sino que rompió su cuerpo y derramó su sangre en la cruz por nuestros pecados. Pero, yo oro para que usted me responda una sola pregunta, ¿dónde estaba Cristo cuando dijo: “Toma, come, este es mi cuerpo”? ¿No estaba Él en la mesa al decirlo [comiendo el pan y bebiendo el vino]? 
    Feckenham: Tu basas tu fe en autores que dicen y desdicen, y no en la iglesia a quien deberías de dar crédito.
    Jane: No, yo baso mi fe en la Palabra de Dios, y no en la iglesia. Pues si la iglesia es una buena iglesia, la fe de la iglesia debe ser probada por la Palabra de Dios, y no la Palabra de Dios probada por la iglesia, ni tampoco mi fe. ¿Debo yo creer en la iglesia por su antigüedad? ... Si nos niegan [la cena del Señor], nos están negando parte de nuestra salvación; y yo digo que esa es una iglesia malvada. No es la novia de Cristo, sino la esposa del diablo la que altera la cena del Señor… A esa iglesia Dios traerá plagas, y esa iglesia Dios sacará del Libro de la Vida… ¿Debo yo creer a esta iglesia? ¡No lo permita Dios!
    Feckenham: Eso fue hecho con buena intención por parte de la iglesia para evitar herejía.
    Jane: ¿Porqué debe la iglesia alterar la voluntad de Dios y las ordenanzas con 'buena intención'? ¿Cómo describió el Señor al rey Saul (1 Sam. 16:14)?
    — Con estas y otras persuasiones Feckenham trató de convencerme sobre la iglesia, pero no pasó así.
    Sinceramente,
    Jane Grey

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