martes, 23 de septiembre de 2014

Una partera reconocida y pobre, Marie Anne Gillain (1773-1841)

Marie Anne Gillain Victorine fue una de las mujeres más importantes en el mundo de la medicina y la obstetricia del siglo XIX. No sólo escribió manuales de ginecología que serían utilizados por los estudiantes de su tiempo y traducidos a varios idiomas, sino que inventó nuevos artilugios que ayudaron a avanzar en este campo médico. Marie Anne tuvo una vida humilde, criada en un colegio de monjas, se quedó viuda muy joven y vio morir a su hija prematuramente. Al final de sus días se encontraba sumergida en la pobreza.

Marie Anne Victoire Gillain nació el 9 de abril de 1773 en Montreuil, un suburbio de París cerca de Versalles. De su infancia se sabe que vivió mucho tiempo en un convento de Étampes. Allí, las monjas, que dedicaban su tiempo a cuidar a los enfermos, enseñaron a Marie Anne los rudimentos de la medicina y la enfermería.

Cuando se inició la Revolución Francesa y se abolió la monarquía, las órdenes religiosas también desaparecieron y muchos de los conventos y monasterios fueron destruidos. Dicha suerte corrió el cenobio en el que vivía Marie Anne. A pesar de tener que cambiar de vida, la joven continuó estudiando anatomía y obstetricia hasta que contrajo matrimonio.

En 1797 se casaba con Louis Boivin, un empleado del gobierno con el que tendría una hija. Pero pronto quedaría viuda y en una situación económica complicada.

En 1800, tras reemprender sus estudios, obtuvo el diploma en obstetricia y empezó a trabajar como comadrona en un hospital local de Versalles hasta que en 1801 se convirtió en superintendente. En aquellos años, Marie Anne utilizó su influencia para fomentar la creación de una escuela especializada en obstetricia.

Marie Anne convenció al ministro de Bonaparte, Jean-Antoine Chaptal, para que fundara en 1802 en el Hospicio de la Maternidad de París, una escuela de partería además de revisar y reorganizar dicha profesión en los centros públicos franceses.

En la Maternidad de París, donde trabajó como asistente de María Luisa Dugès La Chapelle, otra partera importante de su tiempo, Marie Anne empezó a despuntar como una gran especialista en obstetricia y en resolver casos especialmente complicados.

Años después, Marie Anne entraría en conflicto con La Chapelle y decidiría dimitir de su cargo en la Maternidad. Después de trabajar en un hospital de madres solteras, Marie Anne dirigió varios hospitales en Francia que le dieron tanto renombre que su fama llegó hasta la lejana Rusia.

Además de trabajar como partera y dirigir hospitales, Marie Anne formó parte de varias sociedades médicas del país, escribió varios manuales de ginecología y obstetricia e inventó algunos de los artilugios que con el tiempo se convertirían en indispensables en las salas de parto.

Las obras más importantes de Marie Anne fueron Arte de Obstetricia, un libro que formó parte de la bibliografía esencial para los estudiantes y Causas del aborto en el que analizaba las razones por las que se sufría un aborto involuntario.

Entre sus inventos, destaca el pelvímetro vaginal que ayudaba a la dilatación de la vagina y a explorar el cuello del útero en los momentos previos al parto. Además, Marie Anne fue una de las primeras parteras en utilizar el estetoscopio para escuchar el latido fetal.

A pesar de que Marie Anne Gillain fue durante su tiempo una partera respetada que recibió reconocimientos y títulos honoris causa en distintos puntos de Europa, la Academia de Medicina de París nunca aceptó su ingreso. Y cuando el 16 de mayo de 1841 fallecía, poco después de su retiro profesional, Marie Anne se encontraba sumida en la pobreza.

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