martes, 22 de octubre de 2013

Luchando por votar, Susan B. Anthony (1820-1906)

El sufragismo femenino fue uno de los movimientos reivindicativos más trascendentales de la historia de los últimos siglos. Muchas mujeres vieron el derecho al voto masculino como algo discriminatorio hacia ellas, ciudadanas que deberían tener sus mismos derechos. Durante todo el siglo XIX y parte del XX fueron muchas las que en distintos puntos del planeta decidieron organizarse para conseguir el derecho al voto. Una de ellas fue la norteamericana Susan Brownell, una mujer de origen cuáquero que dedicó toda su vida a reivindicar los derechos femeninos. A pesar de que murió catorce años antes de ver cumplido su sueño, la labor de Susan, como la de muchas de sus compañeras, no fue en vano.

Formación sobria y estricta
Susan Brownell Anthony nació el 15 de febrero de 1820 en Adams, Massachusetts, en el seno de una familia de cuáqueros con tendencias liberales. Sus padres, Daniel Anthony y Lucy Read tuvieron siete hijos, a los que educaron en la importancia del trabajo duro y la vida sencilla así como en los valores de la libertad y los derechos humanos. Tanto su padre como algunos de sus hermanos fueron activos luchadores contra la esclavitud.

Susan tenía seis años cuando se trasladó con su familia a vivir a Battensville, en Nueva York donde estudió en una escuela local que abandonó por las quejas de sus responsables a causa de su condición femenina. Su padre decidió entonces que fuera educada en la colegio que él mismo había fundado. Después de estudiar pedagogía en una internado femenino cuáquero de Filadelfia y en un colegio de señoritas neoyorquino, Susan empezó a trabajar como maestra, profesión que ejerció hasta que cumplió los treinta años. 

Los inicios de su reivindicación femenina
Susan B. Anthony vivió desde su infancia en un ambiente reivindicativo y de activismo político que terminó calando en sus propios ideales. Su primera incursión en las organizaciones reivindicativas de aquellos años fue en 1848 cuando se unió a un movimiento en contra del alcoholismo. Ya entonces, Susan se dio cuenta de que por el hecho de ser mujer, a pesar de participar en un movimiento liberal, tenía muchas trabas. Por ello decidió crear la Sociedad Femenina pro Temperancia del Estado de Nueva York, la primera organización femenina en la que participó.

Ya desde ese momento empezó a distanciarse de las creencias cuáqueras así como de cualquier otra creencia religiosa.

La revolución de Anthony y Stanton
Susan con Elisabeth C. Stanton
En 1848, Susan conoció a Elisabeth Cady Stanton, una de las figuras del feminismo más destacadas del momento. De hecho se encontraron en la primera convención en favor de los derechos de la mujer en Séneca Falls. Desde entonces, Susan y Elisabeth se hicieron inseparables en la lucha por el sufragio femenino y los derechos civiles y sociales de las mujeres. 

Susan no se olvidó de las reivindicaciones abolicionistas que había conocido en el seno de su propia familia. Así, en 1863 fundó la Liga de Mujeres Leales que defendía la liberación de los esclavos durante la terrible Guerra de Secesión iniciada en 1861. 

En 1868, Susan y Elisabeth iniciaron una nueva vía reivindicativa con la publicación de un semanario feminista que llevaba como título The Revolution. Durante dos años, el semanario se convirtió en el punto de reflexión sobre distintas cuestiones relacionadas con los derechos de las mujeres.

Cuando en 1872 se concedió el derecho al voto a los varones negros, Susan inició una campaña reivindicativa reclamando esos mismos derechos para las mujeres. Susan fue detenida al liderar una manifestación de mujeres que exigía ante las urnas su derecho a votar. Se celebraban las elecciones presidenciales y Susan no dudó en votar contraviniendo las leyes del estado.

Su detención supuso un exponencial aumento de su popularidad que aprovechó al máximo. A la espera de ser juzgada, Susan viajó por todo el país dando a conocer sus reivindicaciones. El juicio contra ella supuso una multa por violación de la ley electoral que se negó a pagar.

Feminismo internacional
En 1883 Susan B. Anthony viajó a Europa para conocer de primera mano las organizaciones feministas del viejo continente con el fin de ampliar a la esfera internacional sus reivindicaciones sufragistas. Y lo consiguió cinco años después cuando, durante la celebración en Washington del aniversario de la Convención de Séneca Falls, se fundó el Consejo Internacional de Mujeres, conformado por grupos feministas de 48 países. 



Susan ocupó otros cargos dentro de los movimientos sufragistas a lo largo de su vida, entre ellos el de presidenta de la Asociación Nacional Americana pro Sufragio Femenino. También participó en la creación de otros organismos como la Alianza Internacional pro Sufragio Femenino.

Susna B. Anthony dedicó toda su vida a luchar en favor de los derechos de las mujeres. Fallecida el 13 de marzo de 1906, con 86 años de edad aquejada de una enfermedad del corazón y neumonía, no pudo ver cumplido su sueño en ver aprobado el sufragio femenino, hecho que sucedió en 1920. Aun así, nadie duda de la gran aportación que mujeres como ella hicieron en el seno del feminismo y el sufragismo.


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