sábado, 2 de junio de 2012

La consejera del rey, Sor María de Ágreda (1602-1665)

La vida religiosa dio a muchas mujeres a lo largo de los siglos la oportunidad de formarse y conseguir un cierto grado de notoriedad más allá de los muros que las acogieron. Algunas fueron conocidas por sus poderosas visiones; otras por sus arrebatos místicos; otras por sus grandes obras de caridad y también por sus escritos. La figura de Sor María de Ágreda, conocida como La Venerable, es un caso sorprendente y digno de recordar: monja piadosa y de profunda fe desde muy joven, llegó a experimentar fenómenos místicos y milagrosos como aparecerse a los indígenas del otro lado del Atlántico; escribió grandes obras como su Mística ciudad de Dios y llegó a ser consejera del rey Felipe IV. Sor María de Ágreda vivió en el Siglo de Oro español; ella sin duda, forma parte de él. 

Orígenes de La Venerable
María Coronel y Arana nació en Ágreda, un pueblo de Soria, el 2 de abril de 1602 en el seno de una familia piadosa. Sus padres, Francisco Coronel y Catalina de Arana tuvieron 11 hijos, de los que sólo sobrevivieron dos niños y dos niñas, entre ellas María. 

María tuvo una infancia difícil, con constantes sufrimientos causados por distintas enfermedades y por una importante falta de autoestima. Sin embargo, pasados los años, María empezó a sentir un profundo sentimiento de fe que se materializó en unos secretos votos de castidad cuando tenía solamente 8 años de edad. El pronto aprendizaje de la lectura ayudó también a superar los complejos que María sufrió en su niñez. 

Tenía poco más de 12 años cuando María sintió el deseo de convertirse en religiosa e ingresar en el convento de las carmelitas descalzas de Tarazona. Pero una sorprendente decisión de sus padres permitiría quedarse en su propio hogar y cumplir sus deseos.

Un convento en casa
En el año 1615 la villa de Ágreda se enfrentó a una extraña decisión tomada por la familia de María. Su madre, Catalina de Arana tuvo una visión según la cual debía convertirse en monja y transformar su propio hogar en un convento en el que ella y sus dos hijas deberían ingresar. Ante las primeras resistencias tanto de los habitantes de Ágreda como de su propio marido, y tras varios años de insistencia, Catalina consiguió su cometido y el 1 de marzo de 1618 se hizo oficial la donación de las propiedades de la familia al nuevo convento. Sus hermanos ya habían entrado en un convento años atrás y su padre se retiró a vivir al cenobio franciscano de San Antonio de Nalda.

El 13 de enero de 1619 Catalina y sus dos hijas Jerónima y María tomaron el hábito del nuevo convento que formaría parte de la orden contemplativa de la Inmaculada Concepción en su rama descalza.

Éxtasis, misticismo y bilocación
Empezó entonces la vida para la cual estaba destinada a vivir María. Dedicada a la oración y la contemplación, la nueva Sor María de Jesús empezó a experimentar experiencias místicas y otros fenómenos como éxtasis o levitaciones. Pero el más sorprendente de todos fue el conocido como bilocación. La bilocación es un fenómeno sobrenatural según el cual una persona consigue estar presente en dos lugares a la vez. Eso es lo que parece ser que le sucedió a Sor María al aparecerse, alrededor de 1622, a los pobladores de distintos lugares de Nuevo México. Su experiencia sirvió para predicar la evangelización a los indígenas que aun no se habían convertido al cristianismo ayudando a los misioneros sin salir de los muros de su convento. 

Los indígenas que presenciaron las apariciones de Sor María la bautizaron como la Dama Azul, por el manto de ese color de la orden de las concepcionistas que vestía en sus más de 500 apariciones.

La abadesa escritora
Convertida en abadesa en 1627, Sor María de Jesús escribió varias obras de carácter religioso. Su libro más conocido fue Mística ciudad de Dios, con el que se puso a la altura de otras grandes religiosas escritoras como Santa Teresa de Jesús. A pesar de las dificultades que supuso su redacción que duró más de 10 años y la llevó a ser condenada incluso por la Inquisición, Sor María consiguió publicar su Mística ciudad de Dios, un relato de defensa y ensalzamiento de la figura de la Virgen María. 

Sor María de Jesús escribió otras obras místicas como Jardín espiritual o Las sabatinas y su propia biografía.

La monja consejera
Su sabiduría y sus experiencias de profundo carácter religioso hicieron de Son María de Jesús una de las monjas más conocidas de su siglo. Su fama llegó a oídos de grandes personajes no sólo de España sino también de otros países de Europa. Pero su relación con el rey Felipe IV fue sin duda la más conocida. 

Cuando Felipe IV se dirigía hacia Cataluña para intentar solventar los conflictos que hacían peligrar su gobierno, se desvió de su camino para visitar a la abadesa de Ágreda. Era el 10 de julio de 1643 cuando Son María y el monarca español se vieron por primera vez. Empezó entonces una relación epistolar entre ellos que duró más de 20 años y produjo más de 600 cartas. Se convertía así en “consejera espiritual y política de Felipe IV. La nutrida correspondencia que mantuvo con el rey la convierte en una figura auténticamente excepcional de la Europa moderna”1.

Camino a la santidad
Poco tiempo después de su fallecimiento el 24 de mayo de 1665 en su ciudad natal, se inició un largo proceso de beatificación de Sor María de Jesús que aún hoy no ha terminado.

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1. Historia de las mujeres en España y América Latina Vol. II. Isabel Morant (Dir.) Pág. 161

 Si quieres leer sobre ella

Sor María de Ágreda, Manuel Peña
Género: Biografía



La dama azul, Javier Sierra
Género: Novela



http://www.mariadeagreda.org







 Su obra

Mística ciudad de Dios, Sor María de Ágreda

2 comentarios:

  1. La que nos has traído hoy, queridiña Sandra, no hay duda de que es una figura de mujer que despierta espectacular curiosidad, con una vida en la que los cambios originados con la Contrarreforma tuvieron mucho que ver. Insólito resulta ver cómo una mujer asesora y aconseja a un monarca, y la enorme influencia que ejerció.
    Magnífica entrada sobre esta relevante mujer.
    Mil bicos, cara.

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  2. Estimada Sandra: Desde Buenos Aires, Argentina; quiero agradecerte ésta hermosa página que crea curiosidad para seguir leyendo. Un saludo cordial. Cecilia

    Pd: Disculpa que figuro como anónimo pero no encontré una forma de poner mi correo o mi Facebook

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