viernes, 17 de diciembre de 2010

Preceptora y consejera de reinas, Beatriz Galindo (1465-1534)

Si España tuvo pocos eruditos destacados en el humanismo del siglo XVI, menos aún si nos referimos a mujeres. Beatriz Galindo fue una de las pocas, sino la única intelectual destacada del reinado de los Reyes Católicos. Y fue precisamente gracias a la reina Isabel que hoy conocemos de su existencia.

Instruida para ser monja
Descendiente de una familia de humildes hidalgos, Beatriz estaba destinada a entrar en un convento. Fue por eso por lo que tuvo la posibilidad de aprender latín en una de las instituciones dependientes de la Universidad de Salamanca. La futura monja supo aprovechar muy bien la excepcional oportunidad de dar una formación literaria a una mujer en aquel tiempo. Pronto destacó como lectora y correctora del latín a la vez que lo hablaba con total fluidez.

Una llamada real
Puede que precisamente por el hecho de ser mujer, su fama se extendió rápidamente. Las múltiples voces de alabanza llegaron a la corte de la Reina Católica justo cuando Beatriz ya se estaba preparando para su destino en un convento. Isabel adolecía de no dominar demasiado la lengua de la diplomacia y el mundo intelectual por lo que al conocer la existencia de Beatriz no lo pensó dos veces y la hizo llamar a su lado como su preceptora personal.

Su vida al lado de la Reina Católica
La relación de Isabel y Beatriz fue pronto más allá de la simple relación profesora alumna. No sólo se responsabilizó también de la formación intelectual de las futuras reinas Isabel, Juana, María y Catalina, sino que el entendimiento entre ambas llevó a Beatriz a ser una fiel consejera de la reina.

La reina Isabel se preocupó también del futuro personal de su preceptora buscándole marido y donándole importantes sumas de dinero. Beatriz quedó viuda pronto. Con el dinero que había conseguido instituyó dos mayorazgos en beneficio de sus dos hijos.

Un final de retiro y estudio
Beatriz fue fiel a su reina hasta el fin de sus días. Cuando en 1504 murió Isabel, Beatriz continuó con su labor de preceptora en las instituciones conventuales que ella misma fundó. En ellas tenían las puertas abiertas todas aquellas jóvenes que estuvieran dispuestas a aprender. También fundó hospitales.

Beatriz moría el 23 de noviembre de 1534 en uno de sus conventos. Aunque se conocen muy pocos datos de su vida personal, y a pesar de que nos han llegado pocas obras suyas, Beatriz, apodada "La Latina", pasó a la historia en mayúsculas como una de las intelectuales más importantes del humanismo español.

 Si quieres leer sobre ella

Beatriz Galindo, la Latina. Maestra de reinas, Almudena de Arteaga
Género: Ensayo

Una de las mejores escritoras de novela histórica en lengua española nos ofrece esta vez un riguroso y ameno ensayo sobre la vida de esta erudita. Imprescindible




Ellas mismas, María Teresa Álvarez








Mujeres renacentistas en la corte de Isabel La Católica
Vicenta Mª Márquez

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