lunes, 27 de marzo de 2017

A la sombra del poeta, Sara Coleridge (1802-1852)

Sara Coleridge fue una escritora prolífica que encontró en la literatura la razón de su existencia. A la sombra de un padre, el famoso poeta Samuel Taylor Coleridge, que no le dio precisamente cariño, Sara fue la responsable de la recuperación de todo su pensamiento y producción literaria. Sara tuvo que lidiar toda su vida con la melancolía y la depresión, dolencias que mitigó con la ayuda del láudano y la pluma. Además de escribir infinidad de poemas y relatos cortos, su única novela está considerada como el primer texto fantástico de la literatura inglesa. 

Sara Coleridge nació el 25 de diciembre de 1802 en la bonita casa familiar de los Coleridge en Keswick, en el distrito de los Lagos, conocida como Greta Hall. Sara fue la única chica de los cuatro hijos que tuvo el escritor Samuel Taylor Coleridge con su esposa Sara Fricker (uno de ellos falleció en la infancia). Cuando Sara llegó al mundo, su padre se encontraba lejos de Greta Hall, disfrutando de la vida con su amante. No era la primera ni sería la última ausencia de Samuel, por lo que, con el tiempo, fue su cuñado, Robert Southey, también poeta, fue el que se hizo cargo de la familia de Sara. Así, mientras sus hermanos, Hartley y Derwent, disfrutaban de la educación oficial reservada a los chicos, ella recibía formación en casa de la mano de su tío. 

La infancia de Sara transcurrió feliz a pesar de la ausencia de su padre. Además de jugar cerca de los lagos, la pequeña despuntó pronto como una alumna aventajada llegando a aprender hasta seis idiomas y disfrutando de los cuentos que su tío escribía para ella y otros niños de la zona.

Greta Hall

Con diecinueve años, Sara vio publicado su primer libro, An Account of the Abiphones, an Equestrian People oj Paraguay, obra editada, curiosamente, por el mismo editor que publicó Emma, de Jane Austen, en 1815.

En 1823 Sara se casaba con un primo suyo, Henry Nelson Coleridge. A la boda no asistió su padre, al que había visto en contadas ocasiones. Tenía tan sólo veintiún años y su matrimonio empezó con una profunda depresión. Sara no se adaptó a la vida conyugal haciendo del láudano su compañero de penurias. La pareja llegó a tener cuatro hijos, de los cuales sobrevivieron dos. 

Además de mitigar la tristeza con sustancias antidepresivas, Sara intentó compaginar la maternidad con la literatura. En aquella época, su producción literaria se basó en piezas relativamente cortas, como ensayos, traducciones o poesías, escritos que podía intercalar a sus tareas domésticas. En 1834 publicó Pretty Lessons in Verse for Good Children, textos pensados para enseñar materias como geografía o historia para niños. El libro tuvo una buena acogida y en poco tiempo se imprimieron varias ediciones. En el verano de aquel mismo año, su padre fallecía y Sara encontraba una razón para salir de su largo letargo. A pesar de que la figura paterna fue desconocida en su día a día, la obra de Samuel Taylor Coleridge se convirtió en su obsesión. Su hija decidió reeditar toda su obra e impulsar su difusión. Una labor que inició con la ayuda de su marido Henry. 

Con fuerzas renovadas y nuevas ilusiones, Sara empezó en aquellos años a escribir la que sería su única pero exitosa novela. En 1837 se publicaba Phantasmion, una obra fantástica, pionera del género que sería su producción más exitosa. 

Sara trabajó de manera incansable con su marido en la recuperación de la obra de su padre, escribió una novela de éxito y compaginó su labor como escritora y editora con la de madre y esposa. Desde entonces, y hasta su muerte, el 3 de mayo de 1852, Sara Coleridge no dejó de escribir. De hecho, una de sus hijas descubrió un manuscrito de lo que parecía ser una autobiografía que acabó viendo la luz gracias a ella. 

 Si quieres leer sobre ella


Not just Jane, Shelley DeWees

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