lunes, 9 de mayo de 2016

La valiente sufragista, Lucy Burns (1879-1966)

Lucy Burns fue una de las sufragistas norteamericanas que más veces estuvo encarcelada y que sufrió duras torturas en sus reclusiones, en las que se sometió a huelgas de hambre y fue un gran apoyo para las demás reclusas. Con gran carisma, Burns fue la fiel compañera de Alice Paul en la lucha por el voto femenino. Ambas se enfrentaron al orden establecido y dedicaron su vida a defender sus ideales feministas, desde que sus vidas se cruzaran en Inglaterra, donde aprendieron de las sufragistas británicas, lideradas por Emmeline Pankhurst. En los Estados Unidos no se rindieron ante nada ni ante nadie y no cejaron en su empeño hasta que alcanzaron su objetivo.

Lucy Burns nació el 28 de julio de 1879 en el barrio neoyorquino de Brooklin. La cuarta hija de los ochos hijos de Edward Burns y Ann Early, una pareja de origen irlandés y creencias católicas, Lucy tuvo la suerte de que su padre estuvo siempre a favor de la educación tanto para hombres como para mujeres, por lo que siempre apoyó a su hija, una muchacha que pronto destacó por ser una buena estudiante. Después de pasar por el Packer Collegiate Institute, Lucy estudió en distintas universidades, como la de Columbia, el Vassar College o en Yale. Después de este primer periodo universitario, Lucy trabajó durante dos años como maestra en el Erasmus High School de Brooklyn.

Años después, cuando tenía veintisiete años, decidió continuar sus estudios y se marchó a Europa. De 1906 a 1909 estudió en las universidades alemanas de Bonn y Berlín y poco después se trasladó a Inglaterra donde ingresó en la Universidad de Oxford. En aquellos años, Londres vivía con gran intensidad el movimiento sufragista liderado por la carismática Emmeline Pankhurst y sus hijas, en la Women's Social and Political Union (WSPU). Entusiasmada por la lucha que realizaban, Lucy se implicó en el sufragismo británico y durante dos años, de 1910 a 1912, trabajó en el WSPU. Detenida en varias ocasiones, en una de ellas conocería a otra mujer norteamericana como ella que también se había unido al sufragismo. Fue en una comisaría donde Lucy Burns conoció a Alice Paul, y ambas congeniaron desde el primer momento. 




De vuelta en los Estados Unidos, Alice y Lucy se unieron a la National American Women Suffrage Association (NAWSA). Lucy ayudó a Alice Paul y a otras sufragistas a organizar la famosa marcha por la Avenida Pensilvania de Washington del 3 de marzo de 1913 ante medio millón de personas. Pero la visión del sufragismo que planteaban Alice y Lucy chocaba de lleno con las posturas más tradicionales de la NAWSA, organización de la que terminaron separándose y creando la Congressional Union,que derivó en la creación del National Woman's Party (NWP) en 1916

Lucy Burns se encargó de dirigir la revista The Suffragist, y se volcó de lleno en mantener viva la NWP. Además de cuestiones organizativas, Lucy se dedicó a diseñar las campañas publicitarias del partido, a realizar discursos y a dar clases a las iniciadas en el sufragismo que querían unirse a su causa. 




Una de las decisiones tomadas por Alice Paul fue organizar un piquete delante de la Casa Blanca que permanecería allí hasta que el Congreso sancionase la enmienda que permitiera a las mujeres votar. Conocidas como las "centinelas silenciosas", Lucy fue detenida en varias ocasiones como Alice y las demás sufragistas que decidieron unirse a la iniciativa. 

Las sufragistas detenidas fueron trasladadas a la prisión de Occoquan Workhouse donde Lucy decidió iniciar una huelga de hambre secundada por otras reclusas, como ya hiciera en alguna de sus detenciones en Inglaterra. Lucy quería demostrar con la huelga de hambre que debían ser tratadas como prisioneras políticas y no como delincuentes comunes. Dentro de prisión decidió redactar un documento en el que se sentaran las bases para una defensa de las y los presos políticos. Para conseguirlo fue pasando un papel por los agujeros de las paredes para que las demás reclusas pudieran firmarlo. Cuando las autoridades de prisión la descubrieron la pusieron en aislamiento. 

Después de ser liberada, Lucy Burns continuó con la lucha sufragista y de nuevo fue detenida y trasladada a Occoquan Workhouse donde viviría momentos difíciles que derivarían en la conocida como "La noche del terror" en la que la brutalidad con la que fueron tratadas las reclusas pondría su vida en peligro. Lucy fue obligada en una ocasión a permanecer largas horas atada con las manos por encima de la cabeza. Las otras reclusas, como gesto de solidaridad, aguantaron en la misma postura el tiempo que Lucy fue castigada. De nuevo en huelga de hambre, fue obligada a comer de manera artificial, con tubos introducidos por la nariz que le producirían dolorosas heridas.

El sacrificio de todas aquellas mujeres valientes culminó en la aprobación definitiva de la Decimonovena Enmienda que permitía a las mujeres norteamericanas ejercer su derecho al voto. 

Exhausta tras años de lucha, Lucy Burns se retiró de la vida política y se volcó en cuidar a una sobrina huérfana y a obras de caridad hasta su muerte el 22 de diciembre de 1966. 

 Película que habla de ella 



Ángeles de hierro


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