lunes, 4 de enero de 2016

La amante polaca, Maria Walewska (1786-1817)

Maria Walewska fue una de las amantes del emperador Napoleón Bonaparte. Conocida como "la esposa polaca" del Gran Corso, Maria fue algo más que amante y madre de uno de los bastardos de Napoleón. Su relación con el emperador propició la creación del Gran Ducado de Varsovia, un efímero reino que durante poco tiempo existió liberado del yugo de rusos y prusianos que se disputaban los territorios polacos. Maria Walewska, aunque tuvo que dejar al emperador con motivo de su segundo matrimonio, fue una de las pocas personas que le fue fiel hasta el final. 

Maria Leczynski nació el 7 de diciembre de 1786 en la localidad polaca de Kiernozia en el seno de una familia de la alta nobleza pero con pocos recursos económicos. Maria era la pequeña de los siete hijos del conde Mateusz Leczynski y su esposa Eva Zaborowski. Maria no llegó a conocer a su padre, quien falleció poco antes de su nacimiento. La infancia de Maria transcurrió rodeada de sus seis hermanos mayores y recibió una exquisita educación de la mano de profesores particulares, entre los que destacó Nicolás Chopin, padre del famoso compositor. Siendo una jovencita, fue trasladada a un convento donde completó su educación. 

Cumplidos los dieciocho años, Maria tuvo que aceptar la decisión de su madre de casarla con un conde para ayudar así a mitigar la complicada situación económica de la familia. El escogido se llamaba Anastase Colonna Walewski, un conde muy rico pero cuarenta años mayor que Maria. La joven aceptó la decisión de Eva Zaborowski y se trasladó a vivir a Varsovia, al hogar del conde, con el que tuvo un hijo, Antoni Rudolf Bazyli Colonna-Walewski.
Convertida en condesa, Maria y su esposo participaban en las tertulias de los círculos bonapartistas, que veían al emperador Napoleón como el libertador de Polonia ante las amenazas rusas. Así, María fue a presenciar, acompañada de una amiga, la entrada de Napoleón Bonaparte en Varsovia, cuando acababa de empezar el año 1807. Él se fijó en la belleza de aquella joven condesa a la que volvió a ver en un baile organizado por el príncipe Poniatowski, ministro de la guerra y defensor de Bonaparte. Tanto Poniatowski como otros bonapartistas polacos, conocedores de la fijación que había surgido en el corso hacia la condesa Walewska, vieron en Maria la herramienta para conseguir sus aspiraciones políticas para alejarse de la influencia prusiana o rusa. La condesa se negó al principio, pero pronto aceptó el ofrecimiento de Napoleón con quien inició una relación extramatrimonial, pues el emperador estaba casado con Josefina de Beauharnais. Maria, que amó sinceramente a Napoleón, tuvo un hijo con él, Alejandro José Colonna, que adoptó los apellidos del conde Walewski, con quien continuaba estando casada. Los que habían incitado a Maria a iniciar una relación amorosa con Napoleón consiguieron su objetivo cuando el emperador proclamó en 1807 el Gran Ducado de Varsovia que daba ciertas libertades a Polonia respecto a los reinos vecinos, solamente hasta que el Congreso de Viena en 1814 disolvió la estructura política organizada por Napoleón.

Cuando Napoleón volvió a París, Maria Walewska le siguió y se instaló en la capital francesa con su hijo. Pero en 1810, el emperador se separaba de Josefina, quien no había conseguido darle un heredero legítimo e inició la búsqueda de una nueva esposa. La elección recayó en María Luisa de Habsburgo-Lorena, quien puso como condición para aceptar la mano del emperador, que éste alejara de su lado a la que se conocía como "la reina polaca". 




Maria y su hijo se trasladaron entonces a vivir a Nápoles, a una hacienda cedida por el emperador, en la que pudo vivir sin problemas económicos. Maria no se olvidó nunca de Napoleón, al que continuó amando en la distancia y al que visitó en los momentos difíciles de su exilio en la isla de Santa Elena. 

En 1812 fallecía su esposo y cuatro años más tarde decidió casarse con otro conde, Philippe Antoine d'Ornaro, primo segundo de Napoleón. El 11 de diciembre 1817, cuando daba a luz a su hijo Rodolfo Augusto, fallecía en el parto. Tenía solamente treinta y un años.

 Si quieres leer sobre ella

Los caballeros de la reina
María Pilar Queralt

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