lunes, 25 de mayo de 2015

La madre en la sombra del ADN, Rosalind Franklin (1920-1958)

En 1962 tres científicos recibían conjuntamente el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre el ADN. Hacía cuatro años que una de sus colegas de laboratorio había fallecido. Nadie mencionó en la ceremonia de entrega del prestigioso galardón a Rosalind Franklin, una científica que se enfrentó a su familia y a su mundo para dedicarse a su gran pasión. Desde entonces se creó una controversia acerca de la verdadera autoría de los descubrimientos sobre la estructura molecular del ADN. Rosalind había conseguido fotografiar años atrás la estructura helicoidal del ADN en su famosa Fotografía 51. Parece ser que uno de los científicos, con quien tuvo más enfrentamiento a lo largo de sus investigaciones, mostró a otros dos, Watson y Crick, dicha imagen que sirvió para que estos desarrollaran su teoría. Al margen del debate sobre si mereció o no recibir el Nobel, lo cierto es que Rosalind tuvo que luchar toda su vida por defender y justificar sus capacidades científicas por el simple hecho de ser mujer. 

Rosalind Elsie Franklin nació el 25 de julio de 1920 en el barrio londinense de Notting Hill, en el seno de una familia judía acomodada. Era la segunda de los cinco hijos de Ellis y Muriel, y ya desde niña demostró ser una muchacha inteligente y con una pasión excepcional hacia la ciencia. Después de estudiar en varias escuelas femeninas londinenses, decidió que quería continuar sus estudios científicos, algo a lo que su padre se opuso abiertamente. 




Aun así, Rosalind consiguió su objetivo y en 1938 se matriculó en la escuela femenina de Cambridge, el Newnham College. En aquellos años, a las mujeres se las permitía estudiar pero no podían obtener una licenciatura y sólo se otorgaba el doctorado a unas pocas elegidas. Entre ellas, Rosalind, quien en 1945 su trabajo sobre microestructuras del carbón y el grafito le dieron el título de doctora en física y química. 


Fotografía 51
A finales de 1946 Rosalind Franklin viajó hasta París donde trabajó durante tres años en el Laboratorio de Servicios Químicos del Estado donde aprendió muchas cosas relacionadas con los rayos X. En 1951 regresó a Inglaterra para trabajar como investigadora asociada en el laboratorio de John Randall en el King's College de Londres. 

Uno de los científicos que allí trabajaban Maurice Wilkins parece ser que no aceptó demasiado bien que una mujer compitiera con los hombres en un ámbito como la ciencia. Ambos dirigían sendos equipos de trabajo relacionados con el estudio del ADN. 

En aquellos años tuvo que soportar comentarios misóginos que ponían en duda sus capacidades y cuestionando su papel dentro del laboratorio. Ella sin embargo continuó investigando a pesar de la oposición de sus compañeros que no se lo pusieron nada fácil y en 1952, Rosalind conseguía fotografiar mediante rayos X parte de la estructura del ADN. Maurice Wilkins enseñó la famosa imagen a sus colegas Francisc Crick y James Watson quienes la utilizaron para publicar poco después en la revista Nature el artículo sobre el ADN que les valdría el premio Nobel años después. 




En marzo de 1953 Rosalind Franklin abandonaba el laboratorio de John Randall en el King's College y continuaba sus investigaciones en el Birkbeck College donde centró sus estudios en la estructura de distintos virus. 


Pero sus constantes y descontroladas exposiciones a los rayos X pasarían factura a la joven científica quien en 1956 descubrió que sufría un cáncer de ovario. Luchadora incansable, no dejó de trabajar hasta que el 16 de abril de 1958 la terrible enfermedad terminó con su vida, a los 37 años de edad. 

Mucho se ha debatido sobre la verdadera autoría en los descubrimientos referentes a la estructura helicoidal del ADN. 

Probablemente lo más lógico hubiera sido aceptar el mérito conjunto, incluyendo en trabajo de Rosalind Franklin quien no sólo luchó por hacerse un lugar en el mundo de la ciencia sino que lo tuvo que hacer enfrentándose además con la misoginia imperante en los entornos científicos de su tiempo en los que los hombres doctos no entendieron que Rosalind fuera igualmente capaz que ellos de investigar y hacer grandes descubrimientos. Les pesó más que fuera mujer. 

3 comentarios:

  1. El envidioso Wilkins, que le robó la foto de los rayos X de la doble hélice del ADN, llamaba a Rosalind "la Dama Oscura", por ser una mujer y no relacionarse mucho con la gente del trabajo.
    A pesar de que ni Wilkins, ni Watson, ni Crick la nombraron en la entrega del Nobel, después trabajadores del laboratorio contaron la verdad de su descubrimiento, haciéndole justicia, como suele pasar, después de muerta.

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  2. Y no sólo tuvieron Watson y Crick acceso a la famosa fotografía 51 de Franklin...

    Todas las características que hoy conocemos de la doble hélice están deducidas y discutidas en los cuadernos de laboratorio de Rosalind Franklin en el King´s College de Londres desde enero de 1951 a marzo de 1953, y en los artículos que publicó en 'Nature' y 'Acta Crystallographica' en ese mismo año.
    A principios de 1951 John Randall ―director del Departamento de Biofísica del Medical Research Council (MRC) en el King´s College de Londres― contrata a Rosalind como investigadora asociada para trabajar en la estructura del DNA. A finales de 1952, Randall le pide que escriba un informe lo más completo posible sobre sus resultados, para incluirlo en la Memoria que el King´s College debe enviar al MRC para justificar la financiación recibida y obtener nuevos fondos.
    Max Perutz ―director del Departamento de Biología Molecular del Cavendish Laboratory de Cambridge― recibe la Memoria del King´s College, como miembro de un comité evaluador nombrado por el MRC para supervisar la investigación del laboratorio de Randall y coordinar la investigación en Biofísica en sus centros. En dicha Memoria están los resultados experimentales y los cálculos de Franklin, discutidos en detalle. Perutz, consciente de que esa información le será muy útil a los investigadores que trabajan en su departamento, Watson y Crick, y a pesar de que es confidencial, se la pasa. La pareja, que pasará a la historia por descubrir el secreto de la vida, ya tiene los parámetros de la hélice: pueden construir un modelo compatible con los datos de Franklin.

    Fuentes:
    Lara, C. (2006). "Rosalind Franklin y el descubrimiento de la estructura del DNA. Un estudio de caso sobre la (in)visibilidad de las mujeres en ciencia", en "El segundo escalón. Desequilibrios de Género en Ciencia y Tecnología." (ed. C. Lara). ArCiBel Editores, pp. 133-157.
    Watson, J.D. (1968). "The double helix. A personal account of the discovery of the structure of DNA." Atheneum Press.

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  3. Una mujer y una científica de los quilates de Rosalind merece ser reconocida desde el conocimiento y no desde la transmisión acrítica de informaciones incompletas o deformadas.

    Léase cuál era la línea de trabajo de Wilkins y su posición en el King College cuando llegó allí Rosalind, de qué forma fue invitada por Randall y qué sucedió con el trabajo de Wilkins luego del ingreso de Rosalind. Se podrá comprender de forma menos reduccionista los problemas internos que se dieron entre Rosalind y Wilkins.

    Léase el material disponible en el sitio web oficial de los Premios Nobel: razón de otorgamiento del Nobel a Watson, Crick y Wilkins (que no fue el modelo de la doble hélice del ADN) y las conferencias que dieron los tres (están completas). Si no se sabe nada de biología molecular, búsquese a alguien que sí sepa, aunque sea un poco. Se descubrirá que sí fue mencionada Rosalind y no una sino dos veces. También se descubrirá que en la mayor parte de estas conferencias no había motivos para que la mencionaran, ya que el mayor espacio fue destinado a temas en los que ella no trabajó (pero que sí correspondían al motivo por el cual fueron galardonados).

    También puede leerse el primer trabajo publicado por Watson y Crick, en el que dejan en claro que su modelo requiere de evidencias experimentales, parte de las cuales se encuentran en los artículos siguientes (uno de ellos de Rosalind y Gosling), ya que en ese número Nature publicó una sección con tres artículos (Watson y Crick, Wilkins y col., Franklin y Gosling). En el ámbito científico, al cual está dirigida Nature, no se necesitan muchas más explicaciones.

    Asimismo, en el ámbito científico no se requiere ser mujer para que otros utilicen tus resultados o ideas ni tampoco para disputas sobre autorías. Nunca se requirió, por lo menos desde la época de Newton.

    No hay evidencias de que Rosalind hubiera propuesto una característica del modelo que es, sin dudas, la más importante de todas: la relación entre la estructura de la doble hélice y la replicación de la información genética.

    Rosalind no obtuvo una fotografía de difracción de rayos X del ADN: obtuvo muchas. La fotografía 51 fue sólo una de ellas (aunque mejor que otras) y la obtuvo diez meses antes de que Watson tuviera acceso a ella.

    Que sepa, no existen evidencias que permitan asegurar que Rosalind haya desarrollado cáncer de ovario a causa de sus experimentos con rayos X (muchos trabajaban en esa época con rayos X, ¿no se conocían sus efectos en el organismo humano y cómo protegerse?). Pero es una típica forma de conversión de una mujer en una trágica heroína romántica, uno de los esterotipos clásicos que sustenta nuestra sociedad patriarcal.

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