domingo, 15 de febrero de 2015

Una baronesa entre beduinos, Lady Anne Blunt (1837-1917)

Nieta de Lord Byron, hija de Ada Lovelace, Lady Anne Blunt tuvo una vida apasionante lejos de la Inglaterra victoriana que la vio nacer. Siguiendo los pasos de su rebelde abuelo, lady Anne fue un alma viajera que quedó prendada por el mundo de Oriente Próximo y sus hermosos caballos. Egipto, Mesopotamia y Arabia fueron sus hogares donde vivió experiencias apasionantes junto a su marido. Primera mujer en atravesar el peligroso desierto de Negeb, fue una invitada de excepción de jeques y emires llegando a descubrir un harén desde dentro, algo totalmente vetado para una mujer occidental. Tras una dramática experiencia como madre y después como esposa, Lady Anne Blunt decidió terminar sus días a orillas del desierto, hablando árabe y adoptando una existencia para la que siempre estuvo destinada. 

Anne Isabella King-Noel nació el 22 de septiembre de 1837 en la Inglaterra victoriana en el seno de una ilustre familia. Su abuelo fue el famoso poeta romántico Lord Byron y su madre Ada Lovelace, considerada la primera programadora de la historia. Casada con el barón William King, Ada tuvo tres hijos y se convirtió en la XIV baronesa de Wentworth, título que heredaría Anne.

Lady Anne fue una alumna aventajada durante su infancia. Además de hablar varios idiomas, tocaba largas horas uno de los dos violines Stradivarius que poseía su familia y era una pintora de talento que recibió clases del pintor John Ruskin.

Tenía veintinueve años cuando Lady Anne conoció en Florencia al que sería su marido. Sir Wilfrid Scawen Blunt era un poeta apasionado por Oriente que quedó prendado de aquella dama inteligente y culta que hablaba de filosofía, literatura o del mundo árabe con gran entusiasmo. Seis meses después de conocerse, Lady Anne se convertía en la señora de Wilfrid Blunt.




Era el año 1869 y la pareja inició un largo periplo por distintos lugares de África del Norte y Oriente Próximo donde se alejaron de las costumbres victorianas y adoptaron los atuendos y maneras de los beduinos con quienes viajaron por lugares tan hermosos como el Sinaí.


Los Blunt volvieron a Inglaterra donde estuvieron cinco años perfeccionando la lengua árabe y planeando sus próximos viajes. En aquel paréntesis inglés, en 1872, el hermano mayor de Wilfrid Blunt fallecía y le dejaba en herencia una extensa finca familiar en Crabbet Park de cuatro mil acres de terreno. Un año después Lady Anne consiguió dar a luz a una esperada hija, a la que pusieron de nombre Judith Anne Dorothea Blunt. Lady Anne había deseado aquel bebé después de haber sufrido un aborto y ver morir a dos gemelas recién nacidas. 

En 1877 los Blunt dejaban Inglaterra para vivir una apasionante aventura que les llevó a visitar ciudades legendarias como Alepo, Bagdad, Palmira, Damasco y Beirut. De vuelta a Inglaterra, Lady Anne empezó a escribir su obra Las tribus beduinas del Eufrates. Pero poco después, en 1879 regresaban a Oriente donde tenían planeado un viaje de gran envergadura. Su objetivo, atravesar el conocido como desierto de los desiertos, el Nefud. Los Blunt lo consiguieron y llegaron sanos y salvos a la ciudad amurallada de Hail donde fueron recibidos con gran boato por el emir Mohamed ibn Rashid. Lady Anne Blunt se convertía en la primera mujer occidental en pisar aquella ciudad en la que pudo incluso conocer de primera mano el harén del emir.

Cuando los Blunt volvieron a Inglaterra, instalados en su mansión de Crabbet Park, se dedicaron a plasmar sus experiencias en el papel mientras se instauraban en una rutina muy alejada de las tradiciones victorianas. Siguieron hablando árabe y vistiendo ropas beduinas.

En 1882 compraban cerca de El Cairo una mansión conocida como Sherykh Obeyd donde se fueron a vivir. Allí continuaron disfrutando de otra de sus pasiones, la cría de caballos que ya realizaron en Inglaterra.

Pero el matrimonio Blunt estaba destinado al fracaso a causa de la pasión desenfrenada de Wilfrid por las mujeres. Cuando éste instaló en su mansión inglesa a una de sus amantes, Lady Anne decidió que ya había sufrido demasiado por su díscolo marido. 

Cuando se separó de él, Lady Anne Blunt se instaló definitivamente en una propiedad que adquirió cerca de El Cairo donde vivió el resto de su vida. Falleció el 15 de diciembre de 1917 donde siempre se sintió feliz, junto al desierto.

 Si quieres leer sobre ella 

Lady Anne Blunt, a biography
 H. V. F. Winstone






Viajeras de leyenda
Pilar Tejera



Mujeres viajeras y aventureras
Cristina Morató




1 comentario:

  1. Me ha encantado cómo has plasmado su historia, me has inspirado un nuevo interés por ella :)

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