domingo, 22 de febrero de 2015

La reina cristiana, Santa Clotilde (475-545)

Francia es considerada por la iglesia católica como Hija primogénita de la iglesia. Un título que se le concedió gracias a una de sus reinas, convertida en santa. Cuando Clotilde nació a principios del siglo V, el territorio que actualmente ocupa el estado francés, era entonces un mosaico de reinos nacidos tras la desaparición del imperio romano. A pesar de que el cristianismo era una de las religiones practicada, era sobretodo su rama arriana y las creencias paganas las que dominaban, sobre todo entre los reyes y señores. Cuando el rey de los francos, Clodoveo I, se casó con Clotilde, esta terminaría convirtiéndolo al cristianismo católico.

Los textos de San Gregorio de Tours suponen la principal fuente de información sobre esta reina rodeada de historias legendarias. Su santificación por la iglesia católica reforzó los relatos hagiográficos no siempre fieles al cien por cien a la realidad. De todos modos, existen algunos escasos datos de su biografía que se aceptan como válidos. Clotilde habría nacido el Lyon en el año 475 d.C. Era hija del rey Chilperico II de Burgundia, quien fue asesinado junto a su esposa por su propio hermano Gundebaldo para hacerse con el poder. Clotilde fue rescatada de la tiranía de su tío por el rey franco Clodoveo I quien la desposó en el año 492.

En un principio, la diferencia de credo no fue un obstáculo para ellos. Clodoveo era pagano y Clotilde cristiana católica pero ninguno intentó convencer al otro. Solamente Clotilde pidió que sus hijos fueran bautizados, a lo que Clodoveo aceptó.




En el año 496 d.C. tuvo lugar la batalla de Tolbiac, un enfrentamiento entre francos y alamanes que puso en serio peligro a los primeros. Ante la dificultad que conllevaba la batalla, Clodoveo pidió a Clotilde que rezara a su Dios para proteger a su ejército. Si ganaban la batalla, se comprometía a convertirse a la fe de su esposa.


Clodoveo I y sus huestes ganaron la batalla y él cumplió con su promesa. Tras recibir instrucción del obispo San Remigio, el día de Navidad de aquel mismo año, Clodoveo I se convertía en el primer rey germano en abrazar la fe católica. Junto a él, otros miembros de su familia y sus súbditos también se convirtieron.

Cuando en el 511 fallecía el rey Clodoveo I. Desde entonces y hasta su muerte, Clotilde sufrió las continuas luchas de sus hijos por asumir el poder. Según la leyenda, Clotilde estuvo toda una noche rezando para que dos de sus hijos, Clotario y Childeberto, no se enfrentaran al día siguiente. Una tormenta inesperada y violenta imposibilitó la lucha y los hermanos se reconciliarion. Serían estos dos hijos los que llevarían el féretro de su madre junto a los restos mortales de su padre cuando Clotilde falleció en el año 545.

Clotilde, amada por sus súbditos por su piedad y sus obras de caridad, fue elevada a los altares y su festividad se fijó el 3 de junio.

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