martes, 13 de enero de 2015

La escritora erótica, Anaïs Nin (1903-1977)

Cuando Anaïs Nin era una niña de once años y empezó a escribir su diario poco imaginaba que aquellos extensos cuadernos se convertirían un día en la obra que la haría famosa. Concebidos como una válvula de escape y un modo de expresar sus sentimientos, los diarios de Anaïs Nin se convirtieron en una ventana abierta a su vida y la catapultaron a la fama literaria. Además de sus diarios, Anaïs escribió literatura erótica convirtiéndose en una de las primeras en hacerlo. Nadie quería publicar sus escandalosas obras, por lo que fue ella misma, en una imprenta improvisada, quien lo hizo. Anaïs Nin se convirtió en uno de los iconos de la liberación de la mujer.

Ángela Anaïs Juana Antolina Rosa Edelmira Nin nació el 21 de febrero de 1903 en la ciudad francesa de Neuilly en el seno de una familia de artistas. Su padre, Joaquín Nin, era un compositor y pianista de origen cubano y español y su madre, Rosa Culmell era una cantante cubana de origen francés y danés.

Cuando Anaïs tenía once años, su padre las abandonó marcando para siempre la vida de la pequeña. Para encontrar consuelo, Anaïs le escribió una carta. Aquel texto se convirtió en la primera de las treinta y cinco mil páginas que conformarían sus famosos diarios. Anaïs, sus dos hermanos y su madre se marcharon a vivir a Nueva York donde vivió unos años junto a su familia cubana. 


A los dieciséis años, la joven dejó los estudios y tiempo después empezó a trabajar como bailaora de flamenco mientras se iniciaba en el conocimiento del psicoanálisis y seguía obsesionada con el padre ausente. 

En 1923 se casaba en La Habana con un banquero llamado Hugh Guiler. Con su nuevo y rico marido se instaló a vivir en París donde se volcó en la escritura para vencer al aburrimiento de su nueva existencia. Además de continuar con su extenso diario, Anaïs escribió un breve ensayo sobre DH Lawrence que se publicó en 1930. Poco a poco su matrimonio se fue distanciando mientras ella conocía al escritor Henry Miller con quien inició una relación así como con June, la mujer de este, que habría aceptado mantener un triángulo amoroso.

Anaïs Nin volvió a Nueva York donde decidió imprimir y publicar en la buhardilla en la que se había instalado sus propios escritos, unas historias con un carácter erótico demasiado escandaloso para los editores de aquel tiempo. El primero fue una novela que había iniciado en París y que llevaba por nombre La casa del incesto. Precisamente por aquellos años se reencontraría con su padre con el que aseguraba en sus diarios haber mantenido una relación incestuosa. 


En los años cuarenta, obligada por la necesidad, se dedicó durante un tiempo a escribir relatos eróticos y pornográficos para un lector anónimo. Anaïs continuó publicando con su dinero los libros que imprimía ella misma, unos textos con altas cargas eróticas y que no le reportaban la fama como escritora. 

En 1955 se casaba con Ruper Pole sin antes haberse divorciado de su primer marido, quien aceptaba esta y otras relaciones de su esposa, aunque es probable que desconociera que Anaïs hubiera llegado tan lejos con Pole. Solamente anularía su segundo matrimonio tras la publicación de sus diarios, por miedo a que Hugh Guiler lo descubriera.

Fue en 1966 cuando sus propias experiencias y no las imaginadas por ella, las que le dieron la notoriedad como escritora. La publicación de sus diarios fue un éxito absoluto. Pero las confesiones personales de Anaïs eran tantas que se editaron dos versiones de los mismos. La primera, censuró los nombres de las personas con las que se había relacionado y aún vivían y a las que podría comprometer. En la segunda, fueron apareciendo las personas que habían ido muriendo, con nombre y apellidos.

Además del éxito literario, Anaïs Nin recibió otros reconocimientos públicos como un doctorado honoris causa del Philadelphia College of Art.

Anaïs Nin falleció el 14 de enero de 1977 en Los Angeles. Sus Diarios aún siguen reeditándose y consiguiendo éxitos de venta.

 Si quieres leer sobre ella


La pasión de ser mujerEugenia Tusquets y Susana Frouchtmann

2 comentarios:

  1. La mujer...un ser de apariencia debil,con una fuerza sobrehumana.Lo ha demostrado a lo largo de la historia;esta esta llena de sus testimonios,unas veces revelados por ellas,otras,revelados por la historia que jamas se detiene. VIVA LA MUJER!

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