miércoles, 31 de diciembre de 2014

Una escritora llamada Colombine, Carmen de Burgos (1867-1932)

A pesar de la gran cantidad de obras escritas por Carmen de Burgos, desde cuentos y novelas hasta artículos periodísticos, su figura es poco conocida. Feminista y republicana, Carmen de Burgos huyó de su ciudad natal y de un matrimonio en el que los malos tratos eran el centro de la relación y se embarcó hacia una aventura emancipadora para escándalo de los suyos. No en vano, Carmen fue una mujer atrapada en la España de finales del siglo XIX y principios del XX, donde no existía el divorcio y el papel de las mujeres se restringía a los muros de un hogar que no siempre era un lugar de amor y felicidad. Convertida en articulista con el pseudónimo de Colombine, Carmen hizo de su nueva vida en Madrid un mundo a su medida en el que, sin embargo, el dolor y la tristeza, tampoco la abandonaron.

La esposa maltratada
Carmen de Burgos y Seguí nació el 10 de diciembre de 1867 en la localidad almeriense de Rodalquilar donde su padre ejercía como vicecónsul de Portugal. Con tan sólo diecisiete años Carmen se casó con un periodista doce años mayor que ella, Arturo Álvarez Bustos. Su matrimonio fue dramático pues no sólo perdió a tres de los cuatro hijos que tuvo con su marido sino que éste pronto desató su agresividad sobre Carmen que sufrió malos tratos constantes.

Para sorpresa de todos, Carmen de Burgos decidió un día dejarlo todo y, puesto que el divorcio no estaba aún legalizado en España, abandonó su casa y se marchó a Madrid con su hija dispuesta a empezar una nueva vida. 

La maestra escritora
Con gran esfuerzo y determinación, Carmen de Burgos se había estado preparando para conseguir el título de maestra y cuando lo consiguió decidió dar un salto al vacío. En 1901 se fue con la pequeña María a Madrid y a los pocos meses obtuvo una plaza en una escuela de Guadalajara. Aceptó el puesto para poder ganarse la vida pero lo que en verdad quería era dedicarse a la escritura. Así que, además de dar clases, Carmen empezó a publicar colaboraciones esporádicas en prensa. Poco a poco sus escritos fueron apareciendo en cabeceras como El País o ABC hasta que consiguió un puesto como redactora en El Diario Universal. Fue aquí, y de la mano de Augusto Suárez de Figueroa, donde empezó a firmar con el pseudónimo "Colombine".

Empezaba entonces una carrera como periodista que la llevó incluso a convertirse en la primera mujer española en ejercer como corresponsal de guerra en Marruecos y a trabajar en otros periódicos no sólo nacionales sino también internacionales. 

Carmen escribiría también cuentos, novelas y relatos de viajes al tiempo que se convertía en un miembro más del círculo intelectual madrileño haciendo del salón de su casa uno de los salones literarios más importantes de la capital.

Carmen utilizó también su influencia como periodista para utilizar los periódicos en los que trabajaba como altavoz político en el que defendió públicamente la necesidad de una ley del divorcio y el voto femenino para las mujeres.

Un amor complicado
En aquellos años, Carmen de Burgos conocería al que se convertiría durante años en su pareja sentimental, el escritor Ramón Gómez de la Serna. Nada le importó que él tuviera veinte años menos que ella, Carmen y Ramón aceptaron mantener una relación pero manteniendo cada uno si independencia. El amor mutuo y la pasión por escribir fue lo que les mantuvo unidos.

Lo que Carmen de Burgos no se imaginaba es que veinte años después, Ramón terminara enamorándose de su hija María. Carmen se sintió traicionada por los dos seres a los que más quería en el mundo por lo que le costó superar un bache tan duro. El idilio terminó muy pronto. Ramón marchó avergonzado al extranjero de donde volvería casado y pidiendo el perdón de Carmen, que recibió. María fue también perdonada.

La republicana feminista
Al final de sus días, Carmen de Burgos dedicó sus esfuerzos a la política y a la defensa de los derechos de las mujeres. Cuando faltaban pocos meses para que en España se proclamara la República en 1931, se afiliaba al Partido Republicano Radical Socialista y participó activamente en mítines y conferencias en las que defendió los derechos de las mujeres.

En uno de estos actos públicos, el 8 de octubre de 1932, Carmen de Burgos, falleció repentinamente de un ataque al corazón. Carmen no pudo ejercer el derecho al voto conseguido hacía nada por Clara Campoamor, ni vio aprobada la ley del divorcio que ella tanto necesitó. Pero ella aportó su pequeño grano de arena a la lucha en favor de los derechos de las mujeres con su ejemplo y con su obra.

 Si quieres leer sobre ella 

Ellas mismas
María Teresa Álvarez


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