martes, 23 de diciembre de 2014

Cartas desde el frente, Helen Fairchild (1885-1918)

Helen Fairchild fue una de las muchas enfermeras que lucharon a su manera en la Primera Guerra Mundial. Su papel en los hospitales de campaña fue determinante para salvar vidas y mejorar la situación de los heridos en el frente. Aquellas largas, extenuantes jornadas en las que mujeres con una fuerza de voluntad titánica trabajaron sin descanso, habrían quedado en el olvido si no fuera por algunos testimonios concretos. Uno de ellos es el de Helen Fairchild, una enfermera norteamericana que escribió a su familia durante el tiempo que estuvo en el frente y cuyas cartas recopiló su sobrina quien vio en su tía Helen a una auténtica heroína. 

Helen Fairchild nació el 21 de noviembre de 1885 en Milton, Pensilvania. Era la cuarta de los siete hijos que tuvieron sus padres, Ambrose Fairchild y Adda Dunkle. Tuvo una infancia tranquila en la granja familiar hasta que la guerra cambió su vida, como la de millones de personas en todo el mundo.

En 1913 se había graduado como enfermera en el hospital de Pennsylvania y llevaba cuatro años ejerciendo una profesión que le apasionaba. Cuando los Estados Unidos entraron en guerra, Helen se unió a un grupo de 63 enfermeras voluntarias para viajar a Europa para ayudar en los hospitales de campaña.


Ypres

En julio de 1917, Helen, junto a otras enfermeras, se encontraba en el frente occidental, en la zona donde se estaba librando la tercera batalla de Ypres. Tras largos meses de trabajo extenuante en condiciones imposibles y sufriendo constantes ataques del enemigo, el cuerpo de Helen Fairchild, que ya estaba debilitado, no pudo continuar. En las Navidades de aquel mismo año empezó a sentirse muy mal a causa de una úlcera gástrica. Después de una operación de urgencia, Helen no sobrevivió y falleció el 18 de enero de 1918. La autopsia concluyó que su muerte pudo deberse a una complicación con el cloroformo utilizado como anestesia. A esto se añadió que Helen, como muchas de sus compañeras, estuvieron expuestas a los ataques enemigos con gas mostaza que mermaron sus condiciones físicas de manera sustancial.

En los meses que Helen Fairchild estuvo en Francia escribió cerca de cien páginas en forma de cartas que enviaba a su familia. Unos textos que su sobrina, Nelle Fairchild Rote admirada por la valentía de su tía, decidió recopilar y convertir en un libro titulado Nurse Helen Fairchild WWI. Un testimonio que se convirtió en una fuente de información de primera mano de las condiciones en las que las enfermeras debían trabajar en el frente y de la valentía que demostraron muchas de ellas que llegaron incluso, como Helen Fairchild, a perecer a causa de la guerra.

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