lunes, 3 de marzo de 2014

La regente del rey santo, Blanca de Castilla (1188- 1252)


























Blanca de Castilla pasó a la historia por haberse convertido en reina de Francia y madre de uno de los reyes franceses más famosos, Luix IX considerado el Santo. Blanca fue escogida por su abuela, la gran reina Leonor de Aquitania, por encima de su hermana mayor Urraca, para sorpresa de su familia. A la muerte de su esposo, y con el delfín siendo todavía un niño, la reina Blanca tuvo que ejercer una difícil regencia para frenar las aspiraciones de muchos nobles y hacer prevalecer los derechos de su hijo a la corona de Francia. Fue su tenacidad y valor los que ayudaron a su hijo a convertirse con el tiempo en el gran monarca que fue. 

La infanta de Castilla
Blanca de Castilla nacía el 4 de marzo de 1188 en Palencia, en la corte de su padre, el rey Alfonso VIII de Castilla. Su madre, Leonor Plantagenet, era hija de Leonor de Aquitania. Novena de una larga lista de infantes e infantas, Blanca tuvo una breve pero tranquila infancia en la que recibió una exquisita educación centrada en las letras, las artes y también los entresijos de la política y el poder. A nadie se le escapaba que tanto ella como sus hermanos y hermanas tendrían que convertirse algún día en peones de la política estratégica de su padre, el rey castellano.



Blanca era aún una niña de apenas 12 años cuando las cortes de Inglaterra, Francia y España empezaron a definir una estrategia matrimonial para escoger esposa del futuro rey de Francia. La elección debía recaer sobre la hermana mayor de Blanca, la infanta Urraca, pero, de manera sorprendente, cuando su abuela, ya anciana, la reina Leonor de Inglaterra, viajó hasta tierras castellanas para acompañar a su nieta hasta la corte francesa, escogió a Blanca. Así, la infanta se casaba el 22 de mayo de 1200 con el delfín Luis de Francia. La pareja llegó a tener nueve hijos, entre ellos el que sería su heredero.

La reina de Francia
El 14 de julio de 1223 fallecía el rey Felipe II Augusto heredando su hijo la corona bajo el nombre de Luis VIII. El reinado del nuevo monarca francés fue efímero. En los escasos tres años que gobernó, siempre tuvo a su lado a la nueva reina, quien lo acompañó a las distintas campañas militares y colaboró en el afianzamiento del poder de la corona de Francia.


La regente de Francia
El 8 de noviembre de 1226 fallecía Luis VIII dejando el reino en una situación precaria. El heredero, que llevaba su mismo nombre, tenía apenas doce años por lo que Blanca tuvo que asumir la regencia hasta su mayoría de edad. Fueron tiempos difíciles para la reina quien demostró una gran capacidad de gobierno.

Blanca estuvo al lado de su hijo hasta que alcanzó la mayoría de edad y fue capaz de gobernar en solitario. Fue entonces cuando la reina viuda decidió retirarse a vivir a la abadía de Maubuisson donde viviría el resto de sus días.

Blanca de Castilla fallecía el 27 de noviembre de 1252.

5 comentarios:

  1. Una familia de grandes mujeres. Su hermana mayor Berenguela también lo fue. Reina consorte de León, Reina Regente de Castilla, Reina titular de Castilla y madre de otro Rey Santo, Fernando III.

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  2. Ameno
    , conciso, interesante,didáctico.¿ que mas se puede pedir¿

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  3. Me encantan todas éstas historias.

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  4. Todo lo qué es historia me Encanta.

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  5. Hay una biografía de Blanca de Castilla Regine Pernoud (también se ha publicado Leonor de aquitania, abuela de Blanca)

    Reseña librerías Troa
    Amplia y documentada biografía de Blanca de Castilla, hija del rey Alfonso VIII, casada con el rey de Francia Luis VIII y Reina Regente a la muerte de su marido, ocurrida en noviembre de 1226. Debido a la minoría de edad de su hijo, Luis IX, que más tarde llegaría a ser proclamado santo, se ve obligada a gobernar con autoridad un reino cuya existencia amenazaban las luchas de la nobleza, las herejías y las aspiraciones inglesas. Pernoud es una prestigiosa historiadora francesa especializada en la Europa Medieval. Aborda con evidente simpatía la vida de Blanca de Castilla, desde su llegada a Francia con doce años y sus posteriores esponsales con el también joven rey Luis. La obra, salpicada de anécdotas y detalles muy útiles para conocer las costumbres de la época, gira en torno a doña Blanca, su carácter firme, su sentido de la justicia, la bondad y hondura de sus principios religiosos. Estas cualidades, que supo transmitir a sus hijos, hicieron de ella una de las reinas más queridas por su pueblo en toda la historia de Francia. El estilo expresivo, intercalado de escenas costumbristas, textos de romances y trovas sobre la época y sus personajes, aumentan la amenidad e interés de esta biografía, escrita con propósito de divulgación.

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