miércoles, 5 de marzo de 2014

En favor de la paz, Rosa Luxemburgo (1871-1919)

Socialista y defensora de la libertad y la paz, Rosa Luxemburgo dedicó toda su vida a luchar por los derechos de los más débiles y a reivindicar la paz por encima de los conflictos. Cofundadora de la Liga Espartaquista, que sería el origen del partido comunista alemán, Rosa intentó por todos los medios oponerse a la escalada bélica que desembocaría en la Primera Guerra Mundial. Varias veces detenida y encarcelada, su vida terminó violentamente a manos de un soldado que no dudó en asesinarla a sangre fría. Pero ni sus defectos físicos ni la amenaza de ver su vida en peligro terminaron con la férrea voluntad de una mujer dispuesta a luchar hasta el final por sus propios ideales.

Una polaca de origen judío
Rosa Luxemburgo nació el 5 de marzo de 1871 en la ciudad polonesa de Zamosc, entonces territorio del Imperio Ruso. Sus padres, Eliasz Luxemburg y Line Löwenstein eran de origen judío. La pequeña de cinco hermanos, Rosa nació con un defecto en el crecimiento que le impidió desarrollarse de manera normal y terminó caminando toda su vida con una cojera permanente. 

Cuando la familia de Rosa se trasladó a vivir a Varsovia, empezó sus estudios en un instituto femenino. Ya siendo una jovencita de apenas quince años, Rosa sintió gran afinidad por las ideas de izquierdas ingresando en 1886 en el partido polaco conocido como Proletariat.

Una disidente en Suiza
Terminados sus estudios de secundaria, en 1889 tuvo que huir a Suiza tras la disolución violenta del partido del que formaba parte y cuyos cabecillas habían sido condenados a muerte. Allí Rosa inició su formación universitaria en la Universidad de Zurich centrándose en las materias de filosofía, política o historia entre otras. 

A pesar de vivir alejada de su Polonia natal, Rosa se unió a otros teóricos de izquierdas para fundar en 1893 el periódico La causa de los trabajadores donde plasmó sus ideas opuestas al nacionalismo polaco y a favor de un socialismo alejado de la autodeterminación de los pueblos los cuales deberían hacer frente común contra el capitalismo. Rosa también participó en la creación del Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia.

Una alemana por matrimonio
Cuando en 1895 Rosa Luxemburgo se casó con Gustav Lübeck obtuvo la nacionalidad alemana y se instaló en Berlín donde permanecería buena parte de su vida. En su patria de adopción continuó trabajando por sus ideales de izquierda dentro del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). A pesar de convertirse en una de sus principales líderes y portavoces, la postura pasiva del partido frente a la posible entrada de Alemania en la que se convertiría en la Primera Guerra Mundial le supuso muchos problemas internos.




Su tesis principal se centraba en la unión de todos los proletarios de Europa, al margen de sus nacionalidades, para frenar en creciente militarismo y conseguir así evitar una guerra que se veía cada vez más cercana. A pesar de haber sido encarcelada en varias ocasiones, Rosa no se amedrentó y continuó su actividad política participando en diferentes congresos socialistas y formando a miembros del SPD.

Cuando el 28 de junio de 1914 tenía lugar el atentado de Sarajevo contra el archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Austro-húngaro y su esposa, la guerra se veía ya como algo inevitable. Menos para personas como Rosa quienes organizaron distintas manifestaciones en varios puntos del continente y llamaron a la huelga general y a la objeción de conciencia. 

La Liga Espartaquista
Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo
La aprobación por parte del SPD de financiar el conflicto armado con bonos de guerra fue para Rosa Luxemburgo una terrible decepción. Pero tras sufrir una profunda depresión, se unión a Karl Liebknecht, Clara Zetkin y Franz Mehring para crear un grupo que derivaría en la conocida como Liga Espartaquista. 

Firmando sus escritos con el nombre del gladiador que liberó a los esclavos de Roma, los miembros de la Liga Espartaquista continuaron intentando declarar una huelga general para frenar la guerra. 

La labor de la liga, a la que se sumaron distintos grupos socialistas y comunistas, desembocaría en la creación del Partido Comunista de Alemania. Aquel mismo año, un levantamiento revolucionario terminó con la detención de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht quienes fueron asesinados el mismo día. Era un frío 15 de enero de 1919 en Berlín. Rosa fallecía tras recibir reiterados golpes. Su cuerpo fue arrojado a un río y encontrado días después. La misma suerte sufrieron muchos otros miembros del partido comunista alemán.

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