lunes, 21 de noviembre de 2011

Los ocho cometas de la soprano, Caroline Herschel (1750-1848)

Caroline Lucretia Herschel parecía destinada a triunfar en la música pero dedicó parte de su vida a la ciencia y la astronomía. Una mujer se introducía en la revolución científica no sin cosechar recelos y controversia por ser precisamente alguien del sexo débil quien descubrió el primer cometa en la historia de la ciencia.

Entre la música y sus deberes femeninos
Caroline Herschel nació el 16 de marzo de 1750 en la ciudad alemana de Hannover. Sus padres fueron Isaac Herschel y Anna Lise Moritzen. Isaac era un músico e intelectual que transmitió a sus cuatro hijos varones el amor por la música, la ciencia y la filosofía. A pesar de que Anna Lise intentó que su hija Caroline y su hermana se centraran en sus futuros deberes de esposa y madre, Caroline fue una hija rebelde que se acercó siempre que pudo a los conocimientos de su padre y sus hermanos.

Una malformación provocada por el tifus a los 10 años, hizo de Caroline una mujer bajita y con pocas aspiraciones al matrimonio por lo que pronto desistió del papel que su madre hubiera querido para ella.

Entre la música y la astronomía
En vez de casarse y tener hijos, Caroline siguió otros caminos menos ortodoxos para la Europa del siglo XVIII. Cuando sus hermanos emigraron a Inglaterra para ganarse la vida como músicos, la joven de 22 años les siguió sin dudarlo.

Caroline quedó bajo la tutela de su hermano Frederick Willliam junto al que cultivó importantes éxitos como soprano. Sin embargo, su carrera como cantante terminaría pronto. Cuando su hermano fue llamado por el rey Jorge III para ocupar un puesto como astrónomo en palacio, Caroline no dudó en seguirle y trabajar como su ayudante.

Su soltería y un sueldo del que poder disfrutar hicieron de Caroline una mujer emancipada que pudo dedicarse a lo que realmente le fascinaba, el estudio de las estrellas y las investigaciones científicas.

Los cometas de Caroline
Años de trabajo y observación dieron sus frutos cuando el 1 de agosto de 1786 Caroline se convertía en la primera científica en la historia en descubrir un cometa. Aplaudida por muchos colegas de profesión, Caroline también fue denostada por otros debido a su condición femenina. Pero las críticas no fueron suficientes para una profesional que estaba decidida a seguir investigando el universo. Siete cometas más serían descubiertos por Caroline así como nebulosas, galaxias y estrellas.

Cuando Caroline ya había regresado a Hannover tras el fallecimiento de su hermano (1822), le fue concedida la medalla de oro de la Royal Astronomical Society de Inglaterra en 1828 por haber catalogado 2500 objetos de cielo profundo. Años después, en 1835 y cuando era ya una anciana de 85 años, era admitida como miembro honorario en la misma Royal Astronomical Society. Ella y Mary Somerville tuvieron el honor de figurar entre las primeras mujeres admitidas en dicha sociedad.

Aun en 1846 recibía del rey de Prusia la Medalla de Oro de la Ciencia. Tenía entonces 96 años. Dos años después, el 9 de enero de 1848, fallecía.

En 1889 un asteroide recibía su segundo nombre, Lucretia, y tiempo después un cráter lunar era bautizado como C. Herschel.

4 comentarios:

  1. És fascinant com van sorgint les grans dones del fons de l'oblit. Fantàstica entrada gràcies per compartir aquest gran personatge.

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  2. En la mitología griega, las catasterizaciones eran las transformaciones de personajes en estrellas o constelaciones, como Perseo, Cástor y Pólux, Heracles, Orión, Calisto, entre otros muchos; una elevación al cielo y su colocación entre los brillantes astros "ad aeternum", como la materialización de la inmortalidad siempre soñada por los humanos mortales.
    ¡Qué hermoso comprobar que los dioses le tenían este destino reservado a Caroline Herschel, quien vivirá para siempre en el firmamento!
    Gracias, Sandra, por esta maravillosa entrada sobre una mujer extraordinaria que ha merecido ser catasterizada con todos los honores.
    Mil biquiños, amiga.

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  3. Elisenda: M'alegro que t'agradés :)

    Profedegriego: una vez más completas a la perfección mis humildes entradas. Me ha encantad este recordatorio de la entrada en el firmamento de los grandes seres inmortales de la antiguedad. Mil gracias por comentar

    Besitos a las dos

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