martes, 3 de mayo de 2011

La voz divina, Maria Callas (1923-1977)

Su corta carrera como cantante la encumbró como una de las voces más destacadas del siglo XX. María Callas dio un giro al Bel Canto con sus interpretaciones musicales coronadas por un talento dramático inmejorable. No en vano, pasó a la historia de la música como “La Divina”.

Americana de origen griego
Anna María Kaikilía Sofía Kalogeropoúlou nació en Nueva York el 2 de diciembre de 1923 en el seno de una familia de emigrantes griegos. Su padre cambió entonces su complicado apellido por el de Callas. María pasó su infancia en Estados Unidos. Pero tras la separación de sus padres en 1937 marchó a Grecia con su madre y su hermana.

Formación exigente
Por deseo de su madre, María ingresó en el Conservatorio Nacional de Atenas donde inició sus estudios de canto de la mano de reputadas artistas como María Trivella o la española Elvira Hidalgo. A la dureza de la formación en el conservatorio se añadió una fuerte exigencia por parte de su madre quien quería que María fuera una gran cantante a toda costa.

Tímidos inicios
María no había cumplido aun los 20 años cuando en 1941 debutó en el Teatro Lírico Nacional de Atenas. Su primera representación fue Boccaccio. Desde entonces hasta 1944 en que las fuerzas aliadas perdieron el control de Grecia en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, María continuó representando óperas en Atenas. La peligrosa situación en que se encontró su país la obligaron a ella y su familia a volver a los Estados Unidos.

El camino al éxito
En Nueva York María rechazó varias propuestas y siguió estudiando y ensayando para perfeccionar su voz. Solamente aceptó una oferta para cantar en la Arena de Verona. Durante unos años estuvo viajando y representando óperas en lugares destacados como el Teatro Colón de Buenos Aires o La Fenice de Venecia. Pero fue en su segunda representación en la gran Scala de Milán en 1950 cuando María Callas fue encumbrada definitivamente. Su interpretación en I vespri siciliani, de Giuseppe Verdi dio origen a su seudónimo: “La Divina”.

Una carrera de aplausos y escándalos
La vida artística de María Callas estuvo plagada de representaciones existosas pero también de constantes escándalos y problemas con sus representantes y personas vinculadas con el mundo operístico.

Pero nada podía ensombrecer el gran talento de María. La excepcionalidad de Callas fue que, además de ser capaz de abarcar tres octavas y tener una voz especial, acompañaba su talento musical con una exquisita y realista capacidad para la dramaturgia. María no sólo fue una gran cantante de ópera, también fue una gran actriz que dio vida a sus personajes y colocó el bel canto en un lugar privilegiado en el mundo de las artes.

Los amores de María
Durante su primera representación en la Arena de Verona, María Callas conoció al que fue su primer marido, Giovanni Battista Meneghini. Giovanni, 30 años mayor que ella, era un rico industrial dedicado a los negocios de la construcción. Su matrimonio solamente duraría diez años.



En 1959, María Callas abandonó a su marido por el amor de Aristóteles Onassis, un magnate naviero de su país de origen. Su idilio no sólo la colocó en las principales páginas del papel couché sino que la alejó del mundo artístico.

En 1966 llegó a renunciar a su ciudadanía estadounidense para conseguir la nulidad de su primer matrimonio y poder así casarse con Onassis. Pero el magnate griego no sólo no le pidió nunca que se casara con él sino que, poco tiempo después, en 1968, la abandonaba para casarse con Jacqueline Kennedy.

El declive
Tras su tortuosa relación con Onassis, María Callas vio resentida su carrera artística y su vida personal. Llegó incluso al intento de suicidio.

En 1974, en Sapporo, daba el último concierto de un sinfín de representaciones que no estuvieron a la altura de la que años atrás había sido la voz divina del bel canto.

La voz se apaga
El 16 de septiembre de 1977 María Callas moría en su casa de París. No quedaron claras las causas de su fallecimiento, oficialmente provocado por una crisis cardíaca. Incinerado su cuerpo, las cenizas de María Callas fueron esparcidas por el Mar Egeo.





 Si quieres leer sobre ella

Divas rebeldes, Cristina Morató
Género: Biografías






La pasión de ser mujerEugenia Tusquets y Susana Frouchtmann





16 mujeres muy, muy importantes, Jordi Sierra y Violeta Monreal

1 comentario:

  1. No me las voy a dar de entendido de Ópera porque en absoluto lo soy, pero entre lo poco que tengo, la versión de Tosca y de Madama Butterfly de la Callas tienen un lugar privilegiado. No sé si era la mejor, pero sí la que más llegó al público

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