jueves, 19 de mayo de 2011

Entre dos regímenes, Adélaïde Labille-Guiard (1749-1803)

En 1783, la Real Academia de Pintura y Escultura de París aceptaba enrte sus miembros a cuatro mujeres. Adélaïde Labille-Guiard era una de ellas. La gran retratista Élisabeth Vigée-Lebrun era otra de las grandes pintoras que ingresaba en la academia en mismo día que Adélaïde. Por esta razón y por la similitud de su obra, ambas artistas fueron constantemente comparadas e incluso confundidas. Y aunque Adélaïde no alcanzó la fama que Élisabeth consiguió en muchas cortes europeas, supo hacerse un hueco en el mundo artístico del París neoclásico.

Una larga formación
Adélaïde nació el 11 de abril de 1749. Era la pequeña de ocho hermanos de una familia perteneciente a la burguesía parisina. Su padre era mercero y regentaba una tienda en el barrio de Saint-Eustache. Adélaïde no provenía de una familia de artistas como Élisabeth Vigée-Lebrun así que no pudo aprender en su propia casa. Se desconocen muchos datos de su formación aunque sí que se sabe que François-Elie Vincent y su hijo François-André le enseñaron el arte de la miniatura y el óleo respectivamente.

Gracias a la influencia de Vincent, la joven pintora fue admitida en la Académie Saint-Luc en 1769 y pudo exponer sus primeras obras cinco años después.

La academia francesa y las comparaciones
Adélaïde tuvo que esperar muchos años, hasta cumplir 34 para conseguir ser aceptada en la academia francesa. Mientras tanto se había ganado la vida como profesora. El hecho de haber ingresado en la academia el mismo día que la gran retratista Élisabeth Vigée-Lebrun dio pie a constantes comparaciones entre ambas. Aunque es cierto que la obra de Adélaïde estaba influida por la de Élisabeth y esta llegó a adquirir una importante proyección internacional, con el tiempo, las pinturas de Adélaïde fueron reconocidas con el mismo valor que las de su rival.

En la corte
Mientras Vigée-Lebrun pintaba para la reina María Antonieta, Labille-Guiard recibió el apoyo de la princesa María Adelaida, tía del rey Luis XVI. Su mecenazgo le reportó una pensión de mil libras y numerosos encargos para retratar a la familia real.

En el París revolucionario
Dos años después estallaba la Revolución Francesa. A pesar de que las ideas políticas de Adélaïde se acercaban a los postulados republicanos, el hecho de trabajar para la familia real la pusieron en una incómoda y peligrosa situación. Esta mejoró cuando aceptó retratar a algunos líderes revolucionarios como Robespierre y se deshizo de algunas de sus obras hechas por encargo de la familia real.

Sus dos matrimonios
Fue durante su época en la Académie Saint-Luc cuando conoció al que sería su primer marido Louis-Nicolas Guiard. Su matrimonio no duró más de ocho años. En 1777 se separaban. Seis años después, gracias a las nuevas leyes revolucionarias, la pareja se divorció legalmente.

Adélaïde terminaría casándose con François-André Vincent uno de sus maestros de juventud.

Última época
Hasta el cambio de siglo la pintora continuó trabajando y exponiendo sus cuadros. En 1795 consiguió una nueva pensión de 2000 libras. Adélaïde Labille-Guiard murió el 24 de abril de 1803.

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