miércoles, 9 de marzo de 2011

En defensa de su marido, Agripina la Mayor (14 a.C. - 33d.C.)

Esposa del famoso y amado general romano Germánico, Agripina la Mayor se enfrentó al mismísimo emperador de Roma Tiberio a quien acusó de estar detrás del asesinato de su marido. Agripina pagó con el destierro y la muerte su osadía.

Miembro de la familia imperial
Julia Vipsania Agripina era una noble romana perteneciente a la familia imperial. Sus padres eran Agripa y Julia y su abuelo, Augusto.

Agripina, conocida como la Mayor, para distinguirla de su hija Agripina la Menor, estaba casada con el general Germánico, nieto del triunviro Marco Antonio y sobrino-nieto de Augusto.

Compañera del general
Reinando el emperador Tiberio, al que su antecesor Augusto había obligado a adoptar a Germánico, le promoció para servir como mando militar y durante años desempeñó importantes campañas en Panonia y Germania. A pesar de no conseguir demasiados éxitos militares, Germánico era muy querido por el pueblo. De hecho, desafectos de la autoridad de Tiberio, insinuaron a Germánico llevar a cabo una revuelta para destronar al emperador. A pesar de que el general se negó, las sospechas sobre Germánico empezaron a crecer.

En buena parte de las campañas militares llevadas a cabo por su marido, Agripina le acompañó. En el año 18, cuando Tiberio le concedió el imperium maius sobre las provincias orientales del imperio, Agripina se trasladó con él.

Conjura en Siria
Las disputas y conflicos con el gobernador de Siria, Cneo Calpurnio Pisón, quien sentía una profunda animadversión hacia Germánico, llevaron al general a expulsarlo de su propia provincia. Sospechosamente, poco tiempo después, el año 19, Germánico moría en Antioquía muy posiblemente envenenado.

El cuerpo de Germánico fue incinerado y sus cenizas devueltas a Roma sin haber celebrado por parte del Emperador ningún tipo de horna fúnebre hacia su fiel general.

Las sospechas de Agripina
Todas las circunstancias que rodearon la muerte de su esposo hicieron pensar en una conjura de Tiberio. Agripina no dudó en acusar abiertamente a Pisón. En el juicio se empezaron a destapar peligrosas acusaciones que señalaban directamente al emperador. El suicidio de Pisón y el destierro de Agripina a la isla de Pandataria no consiguieron silenciar a la joven viuda.

En su destierro, Agripina continuó acusando a Tiberio de estar detrás del asesinato de su marido, palabras que le valieron la pérdida de un ojo después de un fuerte golpe propiciado por un centurión. Entonces Agripina tomó una dura decisión. A pesar de que Tiberio ordenó que se la alimentase a la fuerza, la mujer del general decidió dejarse morir de hambre. Dos hijos suyos compartieron su misma suerte. Sobreviviría Calígula, quien se convertiría en emperador.

 Si quieres leer sobre ella

Emperatrices y princesas de Roma, Juan Luis Posadas
Género: Ensayo

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