lunes, 28 de febrero de 2011

Rápida y prolífica pintora, Elisabetta Sirani (1638-1665)

La escuela boloñesa del siglo XVII dio al mundo del arte un gran número de mujeres pintoras de renombre. Una de ellas fue Elisabetta Sirani. A pesar de su corta carrera artística, en sólo diez años pintó más de 200 obras de arte que le valieron el reconocimiento internacional.

Producción temprana
Con tan sólo 12 años Elisabetta empezó a pintar siguiendo los pasos de su padre, Giovanni Andrea Sirani, principal ayudante de Guido Reni. El inicio de su carrera artística fue avalado por el conde Carlo Cesare Malvasia. Pocos años más tarde se convertía en pintora profesional.

Aunque poco se sabe acerca de su formación artística, es probable que fuera su propio padre quien la introdujera en el arte de la pintura. Lo que sí se puede afirmar, tanto de ella como de muchas otras pintoras del momento es su falta de conocimientos anatómicos por estar prohibido a las mujeres observar modelos desnudos para su estudio. Sea como fuere, los conocimientos del claroscuro suavizado típico del barroco de la escuela boloñesa los tenía muy interiorizados.

Cuando Giovanni quedó incapacitado para pintar a causa de la gota, Elisabetta se encargó de dirigir el taller familiar y de mantener a toda su familia con sus obras.

Pintora de excepcional rapidez
Elisabetta fue pronto reconocida por toda Europa. Obras religiosas, autorretratos y retratos de grandes personajes la encumbraron en el mundo del arte barroco. Sin embargo, la inusitada velocidad con la que ejecutaba sus cuadros puso en duda la autenticidad de muchos de ellos. Se creía que tenía ayudantes que colaboraban en la elaboración de sus obras. De hecho, Elisabetta tuvo que someterse a demostraciones en público para demostrar que era ella y nadie más la autora de sus pinturas.

Muerte prematura
Con tal solo 27 años, Elisabetta moría de modo inesperado. En un primer momento se apuntó al envenamiento por parte de una criada a la que su padre acusó pero quedó absuelta. La autopsia del cuerpo reveló profundas úlceras estomacales que podrían haber sido provocadas por el estrés y la presión a la que se sometía en su trabajo.

Fuera muerte natural o asesinato, lo cierto es que la prematura muerte de Elisabetta truncó una brillante y prometedora carrera como pintora. Gracias a su prolija producción, su corta trayectoria dejó un gran número de pinturas, dibujos y grabados.

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