Leonor Plantagenet nació el 13 de octubre de 1160 en Domfront. Era hija de Enrique II de Inglaterra y Leonor de Aquitania. Leonor creció en la hermosa abadía francesa de Fontevraud, donde recibió una exquisita educación. A los 10 años, su destino se decidió a través de un pacto con Castilla. En 1170 se celebraban los esponsales con Alfonso VIII y empezaba su nueva vida como reina consorte.
En el verano de 1179 daba a luz a su primera hija, que terminaría reinando como Berenguela la Grande. Hasta doce hijos alumbró la nueva reina castellana, fiel compañera de Alfonso, quien no dudó en incorporarla a su gabinete más fiel de consejeros y asesores del reino. Leonor ofreció a Castilla no solo su sabiduría e inteligencia; impulsó la creación de uno de los monasterios más bellos y poderosos de la España medieval cristiana, las Huelgas de Burgos, e introdujo en palacio la tradición trovadoresca aprendida en la corte de su madre y su hermanastra. “La reina Leonor, - nos cuentan las crónicas- esposa del noble Alfonso, que era sumamente juiciosa, calibraba con claro y profundo discernimiento”.
Leonor sufrió un profundo dolor al ver morir a muchos de sus hijos y se volcó en la educación que todos ellos, sobre todo de su primogénita, a la que transmitió todo su legado. Cuando en 6 de octubre de 1214 falleció su marido, Leonor asumió la regencia de Castilla durante apenas 24 días. Ella misma dejaba este mundo el 31 de octubre de ese mismo año.
