Cocina con química

 Durante siglos, las mujeres han tenido que batallar para encontrar su lugar en esferas que alguien en algún momento decidió que eran exclusivas de los hombres. La ciencia fue uno de aquellos terrenos vetados sistemáticamente a mentes femeninas geniales. Hasta no hace mucho. De hecho, aún en la actualidad se siguen organizando actos reivindicativos como el Día de la Mujer y la Ciencia para visibilizar la presencia de mujeres en ámbitos científicos que, no, no son exclusivos de los hombres. A mediados del siglo XX encontramos muchos casos de astrónomas, físicas, químicas, que tuvieron que superar muros de intransigencia y no siempre lo consiguieron. Aunque a veces, por suerte para ellas y para la humanidad entera, sí los derrocaron. De eso va una preciosa serie de la plataforma de streaming Apple TV, Cocina con química, basada en la novela del mismo nombre de Bonnie Garmus.

Los personajes no son reales, pero plasman unas injusticias muy reales. La protagonista, una química llamada Elizabeth Zot, lucha por trabajar en un laboratorio de química en el que solo quiere que se la trate en igualdad de condiciones con sus colegas. Algo inaudito para muchos de ellos que solo esperan que la bella muchacha rubia les traiga el café y sonría encantadoramente. Su tenacidad, sin embargo, sorprende a muchos. Y enamora a uno de ellos. El prestigioso químico Calvin Evans ve más allá de los prejuicios de la sociedad y descubre en Elizabeth a una mujer inteligente y apasionadamente interesante. Un científico que no solo le abrirá su corazón, sino que él también se enfrentará al resto de químicos para exigir que traten a Elizabeth como se merece. 

Los distintos avatares del destino llevan a Elizabeth a tener que sobrevivir presentando un programa de cocina en la televisión. Pero "Cocina a las seis" no es un programa inocente, con una cara bonita al frente preparando estofados para un marido. Elizabeth utiliza su plataforma mediática para reivindicar muchas cosas y eso, claro, termina por convertirla en un elemento incómodo. 

Paralelamente a la historia de Elizabeth, aparece la de otra mujer, una afroamericana que desea ejercer de abogada. Ambas siguen su propio camino, que se cruza en muchas ocasiones. 

Cocina a las seis es una miniserie de ocho capítulos. Cada uno de ellos es una obra de arte. Con una fotografía impecable y una recreación histórica magnífica. Con unos diálogos profundos y una trama que sorprende hasta que el último capítulo se funde a negro. 

Una forma preciosa de homenajear a tantas mujeres que buscaban su merecido lugar en el mundo. Y algunos hombres que las apoyaron.