La pintora María Luisa Puiggener Sánchez nació el Jerez de la Frontera el 4 de julio de 1867. Hija de un periodista, editor e impresor, María Luisa y sus tres hermanos recibieron una buena formación liberal. En 1890 se marchó a Sevilla para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios. Más tarde completó su formación artística en el taller del artista José Jiménez Aranda.
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| Una artista |
María Luisa no tardó en exponer sus obras en Sevilla, Madrid, Barcelona o Granada. Sus cuadros costumbristas y bodegones viajaron también al otro lado del Atlántico mostrándose en certámenes artísticos en México y Argentina. En 1902 su obra era reconocida con un premio del Ateneo Sevillano y dos años después recibió una medalla de plata de la Academia de Bellas Artes de Granada, galardón que volvió a ganar al año siguiente. Su obra fue aclamada por la crítica llegando a comparar sus retratos con los de Leonardo da Vinci y poniendo en duda que una mujer fuera capaz de realizar aquellos cuadros.
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| La última alhaja |
Su talento con el pincel la convirtió en un referente del realismo social y en una reputada retratista. En 1903 participó en Madrid en la Exposición de Pintura Feminista organizada en el Salón Amaré donde se expusieron obras de varias pintoras como Marcelina Poncela de Jardiel, Encarnación Bustillo, María Elena Camarón o Regina Alcaide de Zafra. La obra que expuso, Una artista, se conserva en la actualidad en el Museo del Prado.
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| Madre e hija |
En 1904 participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes donde una vez más sus obras recibieron muchas críticas positivas. La pintora siempre utilizó el "señorita" en los documentos que firmó por lo que es más que probable que nunca se casara. María Luisa continuó dedicando su vida a la pintura hasta su muerte en 1921.


