Irlanda, 1960. Unas amigas deciden participar en el sorteo que la parroquia de su barrio organiza para realizar un viaje a Lourdes. Una escapada que desean para dejar atrás, al menos por unos días, la opresión que supone una vida de ama de casa. También buscan conseguir la misericordia de la Virgen, pidiéndole un milagro. Un argumento aparentemente aburrido, quizás solo para personas muy creyentes. Nada más lejos de la realidad. Cada una de las mujeres que se embarca en dicho viaje llevan con ellas sus anhelos, sus sueños, sus deseos. Y sus miedos y pecados. Poco a poco, a medida que avanzan por la carretera en un destartalado autobús y llegan a la hermosa gruta de Lourdes, todas ellas se reencuentran consigo mismas. Y sanan alguna que otra herida. Poco a poco, entre ellas descubrimos una red de amistad y amor, pero también de dolor y traición.
El club de los milagros es una película hermosa en la que se narra con delicadeza y de manera profundamente respetuosa, la vida de sus protagonistas, pero que bien refleja la existencia de tantas y tantas mujeres a lo largo de los siglos. Mujeres agotadas; mujeres doloridas por los prejuicios, por una moral a menudo mal entendida; obligadas a asumir responsabilidades y tomar caminos que no desearon y que, aún así, terminaron convirtiéndose en pequeñas heroínas de sus humildes universos.
El daño colateral, sus parejas, que ven con pasmosa indignación cómo sucede algo inaudito en sus vidas, sus esposas los abandonan. Aunque solo sea por unos días. Momento en el que descubrirán que eran mucho más que sirvientas, cocineras o niñeras.
Quizás esas mujeres no conseguirán el milagro que pidieron a la Virgen para sanar sus cuerpos o los de sus seres queridos. Pero sí llegan a conseguir algo mucho más valioso. Sanar su alma y regresar en paz a casa.
Kathy Bates y Maggie Smith encabezan el elenco de actrices junto a Laura Linney y Agnes O'Casey de esta preciosa cinta. De hecho, fue la última que protagonizó Maggie Smith, pocos meses antes de morir.


