La feminista estadounidense Elizabeth Smith Miller nació el 20 de septiembre de 1822 en Peterboro, Nueva York, en el seno de una familia implicada en la defensa de los derechos de los demás. Su padre, un filántropo antiesclavista llamado Gerrit Smith y su mujer, una activa abolicionista llamada Ann Carroll Fitzhugh, organizaron en su casa uno de los puntos del llamado "Ferrocarril subterráneo", que marcaba la ruta de huida de los esclavos que llegaban del sur.
Elisabeth estudió en varias instituciones en las que se la preparaba para ser una buena ama de casa, pero en su propio hogar, los mensajes que recibía eran, quizás, la mejor educación que tuvo. Abolicionistas, defensores del movimiento por la templanza, y otros activistas se reunían en el salón de su casa.
En 1843 se casaba con Charles Dudley Miller, gerente de un banco y muy bien acomodado, con el que tuvo una hija. Su vida doméstica no le impidió seguir vinculada a distintas causas, aunque no renunció a su rol de esposa y madre e incluso escribió un manual de economía doméstica, In the Kitchen. En 1852 participó en la tercera Convención Nacional sobre los derechos de las mujeres organizada en Siracusa y colaboró en la fundación de la Asociación Nacional Pro Sufragio de la Mujer impulsada por otras feministas como Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony.
Elizabeth no solo se implicó en los derechos de las mujeres con sus escritos o colaborando en la organización de distintas organizaciones feministas. Una de sus maneras de reivindicar sus derechos, pasaba por algo tan frívolo como el vestir. Cansada de la rígida vestimenta decimonónica, empezó a vestir unos pantalones de estilo turco que popularizaría poco después Amelia Bloomer y serían conocidos como los "Bloomers".
Viuda desde 1896, Elizabeth, con una economía más que saneada, pudo dedicarse en cuerpo y alma a sus reivindicaciones feministas hasta su muerte el 23 de mayo de 1911.
