En 1517, Martín Lutero iniciaba uno de los cismas más importantes de la Iglesia Católica. Su reforma afectó directamente a la forma de vida de miles de hombres y mujeres que habían elegido la vida conventual. En 1525, la ciudad de Nuremberg se declaraba oficialmente protestante decretando el cierre de conventos católicos. Uno de ellos, el convento de Santa Clara, no se lo puso fácil a las autoridad.
La madre abadesa se llamaba Barbara Pirckheimer. A los doce años, ingresó en el convento de Santa Clara de Nuremberg. Su biblioteca, sus tierras y propiedades hacían del convento un centro de cultura y de producción agrícola muy importante.
Barbara tomó los votos alrededor de 1483 y asumió el nombre de Caritas. En 1503 fue elegida abadesa. La llegada del protestantismo a la ciudad afectó directamente a la vida de las monjas clarisas. En 1525, Caritas recibió una notificación de las autoridades locales. Debía liberar a todas las religiosas de su convento de sus votos y abandonar el que había sido su hogar. El gobierno le daba a Caritas cuatro semanas para cumplir sus órdenes. Mientras la abadesa permanecía firme en sus convicciones, ella no tenía el poder de liberar a las monjas de sus votos, eso solo lo podía hacer Dios, y no estaba dispuesta a abandonar su hogar, el pueblo de Nuremberg empezó a acosar a las religiosas tirando piedras al edificio, lanzando improperios y amenazando con quemar el convento.
Caritas no pudo evitar que tres de las religiosas abandonaran el convento obligadas por sus familiares pero consiguió que el cenobio continuara funcionando con algunas condiciones. Podrían seguir viviendo allí pero no podrían ingresar nuevas religiosas ni se podrían celebrar misas católicas. Ella misma relató aquel dramático episodio: "Con incontables lágrimas de fervor nos despedimos las unas de las otras. Las niñas me abrazaron, lloraron en voz alta y me rogaron que no las dejara ir. Pero lamentablemente no pude ayudarlas. Me retiré con las otras hermanas y dejé a las pobres niñas solas en la capilla".
El 19 de agosto de 1532, la madre abadesa Caritas Pirckheimer fallecía en su amado convento de Santa Clara por el que tanto había luchado. Este sobrevivió hasta 1590 cuando, tras la muerte de la última religiosa, fue disuelto.
Bibliografía
Mujeres Silenciadas en el Renacimiento, Sandra Ferrer
Caritas Pirckheimer: A Journal of the Reformation Years, 1524-1528, Paul A. MacKenzie
