La pintora emancipada, Josefa de Óbidos (1630-1684)

 En el siglo XVII vivió una mujer que pintó y se ganó la vida con su arte hasta el punto de recibir el título de "mujeres emancipada". Se llamaba Josefa de Ayala Figueira, aunque pasó a la historia como Josefa de Óbidos. Había nacido en 1630 en Sevilla, donde su padre, Baltasar Gómez Figueira se había trasladado para seguir su carrera militar. Cuando Baltasar se casó con Catalina de Ayala Camacho, sus planes cambiaron y empezó a trabajar en el taller del pintor Francisco de Herrera el Viejo. Este ejerció de padrino en el bautizo de Josefa, una de los siete hijos de Baltasar y Catalina. 

Josefa aprendió de su padre y de Herrera, de quien fue pupila hasta los 14 años. A esa edad, la familia se había trasladado a la localidad portuguesa de Óbidos, donde Josefa sintió la llamada de la vida religiosa y decidió ingresar en el convento de Santa Ana de Coimbra. Allí rezó. Y pintó. Inspirada en místicas como Santa Teresa, empezó a pintar piezas religiosas. Su fama no tardó en atravesar los muros del convento. Josefa recibió el encargo de la Universidad de Coimbra de realizar unos grabados para sus estatutos. Desde entonces, los encargos fueron en aumento. En 1653 abandonó el convento y decidió vivir únicamente de su arte.



Para ello, consiguió que su padre le firmara un documento nada común en el que declaraba a su hija “mujer emancipada”. Esto le permitiría poder ganarse la vida sin necesidad de una protección legal de ningún hombre, ya fuera su padre o un marido que nunca tuvo. Así, pudo firmar contratos, cobrar por su trabajo y realizar todos los negocios que consideró.



Durante los siguientes años de su vida dio respuesta a la demanda de piezas religiosas, en las que realizó recreaciones de la vida de Jesús y distintas escenas de la Biblia y de la vida de santos. También pintó bodegones y paisajes, así como algún retrato para la familia real portuguesa. Toda una obra artística que le permitió vivir holgadamente, adquirir tierras y alguna que otra joya. 

Cuando se encontraba en la cúspide de su carrera, a los 54 años de edad, Josefa fallecía el 22 de julio de 1684.

Bibliografía

Josefa de Óbidos, Carmen Ripollés

La vida en cada pincelada, Brígida Gallego-Coin