La escritora oculta tras su hijo, Johanna Schopenhauer (1766-1838)

Escritora célebre, Johanna Schopenhauer apenas tiene reconocimiento histórico, más allá de ser la madre de uno de los grandes filósofos de la historia universal. Ella era extrovertida, alegre, con ganas de exprimir la vida; él, negativo, petulante y profundamente crítico con su madre y, de hecho, con todas las mujeres. A pocos sorprendió que su relación materno filial terminara rompiéndose. 


Johanna Trosiener nació el 9 de julio de 1766 en Danzig (actual Gdańsk). Era hija de una familia de comerciantes de la alta burguesía, la mayor de cuatro hermanas. Johanna tenía ansias de saber y soñaba con ser pintora, sobre todo inspirada por Angelika Kauffmann, artista a la que admiraba. Aunque sus padres se negaron a aceptar que una de sus hijas se dedicara profesionalmente al arte. Sin embargo, recibió una educación nada habitual para las mujeres de su tiempo. Aprendió con tutores ilustrados geografía, astronomía, historia y varios idiomas. 

En 1785, con tan solo 18 años, Johanna se casaba con Heinrich Floris Schopenhauer, veinte años mayor que ella y rico y noble. A pesar de que la elección no había sido suya, Johanna disfrutó de su faceta de casada y anfitriona. Viajó con su marido por media Europa, pintó y leyó a su antojo. Pronto se dio cuenta de que Heinrich tenía un carácter depresivo y sentía celos de la atención que recibía su esposa de sus amigos, admirada por su talante alegre y divertido. 

Johanna con su hija Adele

La pareja tuvo dos hijos, el célebre y amargado filósofo Arthur, y Adele. Instalados en Hamburgo, Johanna continuó disfrutando de su estatus social acudiendo a exclusivas fiestas y viajando. Hasta que en 1805 el cuerpo de su marido apareció flotando en un canal de la ciudad. Oficialmente se habló de un accidente, aunque tanto su viuda como su hijo siempre sospecharon de que había sido un suicidio. La viuda Schopenhauer, heredera de una gran fortuna, inició una nueva vida en Weimar, donde los tambores de guerra no tardaron en llegar. Durante la invasión napoleónica Johanna se volcó en ayudar a los soldados y dio asilo a algunos de los ciudadanos que habían perdido sus casas, ocupadas por los soldados franceses. 

Johanna Schopenhauer fue la primera mujer alemana que publicó su obra sin seudónimo. 

Terminada la guerra, no solo su carácter solidario, sino también su talento y carisma la convirtieron en una conocida anfitriona literaria donde acudieron escritores de la talla de Goethe, quien fue, además un gran amigo de Johanna. Ella misma se empezó a dedicar a la literatura hasta convertirse en la primera mujer alemana que publicó su obra sin seudónimo. Escritora de éxito, probablemente una de las más famosas de su época en Alemania. Llegó a escribir biografías, novelas y hasta cincuenta relatos, además de artículos y ensayos sobre arte. 

El salón literario de Johanna era tan famoso que se recomendaba incluso en las guías de viaje de la época. 

En aquella época, su hijo Arthur se había quedado en Hamburgo donde estaba estudiando filosofía. La relación de madre e hijo nunca fue fácil, pues ella se sintió siempre incapaz de aliviar el pesimismo e incluso la arrogancia de Arthur, al que acusaba de ser "un inútil, pesado e insoportable" y "muy difícil convivir contigo". Él no tenía tampoco una buena imagen de su progenitora, a la que acusaba de no haber sido una buena madre y de no haber cuidado como debía de su padre, dejando a un lado sus responsabilidades como esposa. Arthur nunca soportó la fama de su madre, ni mucho menos las relaciones de amistad con otros hombres en aquella etapa de su vida en la que Johanna era libre de hacer lo que quisiera. 

A pesar de que Arthur se trasladó a Weimar e intentaron convivir bajo el mismo techo, su relación se rompió definitivamente en 1814 y no se volvieron a ver nunca más. Solamente mantuvieron una exigua relación epistolar. El detonante de la ruptura fue una discusión a cuenta de uno de aquellos admiradores de Johanna que, según Arthur, había intimado demasiado con su madre. "No es Müller quien nos separa - le escribió a su hijo - esto de lo juro ante Dios, en quien creo; tú mismo eres quien se separa de mí: tu desconfianza, la censura que ejerces sobre mi vida y sobre la elección de mis amigos, el desdeñoso comportamiento que muestras para conmigo y el desprecio hacia todo el género femenino...". 

El éxito literario de Johanna no fue suficiente para poder mantener el estilo de vida que llevaba hasta entonces, sobre todo tras una crisis financiera grave que la obligaron a ella y su hija a trasladarse a vivir a Bonn. Cuando su fama como escritora empezó a decaer, hacia mediados de la década de 1830, su situación económica siguió empeorando. En la primavera de 1838 se encontraba escribiendo su autobiografía cuando le sorprendió la muerte, el 16 de abril. Entonces se encontraba en Jena, donde se había retirado.

Poco antes de morir, Johanna legó toda su herencia a Adele, quien publicaría póstumamente la última obra de su madre. 

Bibliografía

Diethe, Carol, Towards emancipation: German women writers of the nineteenth century

Schopenhauer, Johanna, La Nieve