Juana de Castilla fue una reina fértil. Cuatro hijas y dos hijos, tuvo la soberana a la que el mundo tildó injustamente de loca. Todos ellos se sentaron en tronos de la Europa moderna. A Isabel, su tercera hija, le tocó en suerte las gélidas tierras escandinavas. Igual de frío sería el corazón de su marido.
Isabel de Austria nacía el Bruselas el 18 de julio de 1501. Era la tercera hija de los archiduques Felipe de Austria y Juana de Castilla, quien le puso el nombre de Isabel en honor a su madre, la reina Isabel I de Castilla. Tenía solamente tres años cuando su destino se unió al de la corona de Navarra cuando sus padres cerraron un pacto matrimonial con Enrique de Albret. Sin embargo, la joven princesa nunca sería reina de Navarra, sino de un reino mucho más al norte.
El 12 de agosto de 1515 Isabel se casó con el rey Cristián II de Dinamarca y Noruega. La boda se celebró en Copenhague, donde la nueva reina consorte empezó una vida llena de tribulaciones. Isabel tenía solamente 14 años, había vivido alejada de sus padres, pero con el cariño de su tía Margarita de Austria y de sus hermanos mayores. Ahora se encontraba sola en una corte extraña.
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| Isabel con sus hermanos mayores Carlos y Leonor. |
A las limitaciones del idioma, Isabel no conocía el danés, por lo que hablaba con su marido a través de traductores, se añadieron las infidelidades de su marido. Isabel hizo todo lo que pudo para encajar en la fría corte de Dinamarca. Aprendió danés lo más rápido que pudo y no tardó en ganarse el cariño de sus súbditos. Pero su marido seguía evitándola. Dyveke Willums mantenía una relación con Cristián II sin ningún tipo de pudor mientras que su madre, una rica comerciante llamada Sigbrit Willums, era la gobernante del reino en la sombra.
En 1517, fallecía Dyveke en extrañas circunstancias. Hubo quien llegó a acusar a Maximiliano, abuelo de Isabel, de haber orquestado su envenenamiento, aunque nunca se pudo probar. Envenenada o no, lo cierto es que la desaparición de la amante real permitió un acercamiento entre Isabel y Cristián, quien empezó a confiar en su esposa en asuntos de estado y con quien llegó a tener seis hijos, aunque ninguno llegaría a ostentar la corona de su padre.
En 1519, Cristián II era coronado en Estocolmo y él y su esposa se convertían en reyes de Suecia. Reinado que fue breve, pues en 1523, una rebelión los destronó, encumbrando a Gustavo Vasa como rey de los suecos. También en Dinamarca hubo un golpe de estado perpetrado por el duque Federico, tío de Cristián. Incapaz de frenar la rebelión, tuvo que aceptar la proclamación de Federico I.
Cristián II y su esposa abandonaron Dinamarca y se refugiaron en los Países Bajos donde los acogió en su corte. La familia real danesa nunca pudo recuperar el trono perdido y terminaron viviendo en un palacio situado en una localidad cerca de Gante. Allí fallecía Isabel de Austria el 19 de enero de 1526.
Bibliografía
Isabel de Austria: Una reina sin ventura, Manuel Lobo Cabrera


